

Francisca Arriagada, vecina de Cerro Navia, sufrió una grave caída desde el segundo piso del gimnasio municipal el pasado 14 de agosto, luego de apoyarse en una baranda sin protección. El hecho dejó al descubierto la falta de mantención y señalización del recinto, lo que mantiene a la víctima en tratamiento médico y con posibles secuelas.
Cerro Navia, Santiago, 29 de noviembre de 2025. Según el relato de Arriagada, el accidente ocurrió mientras realizaba ejercicios en la sala de máquinas del gimnasio. Al sentirse cansada, decidió sentarse en una zona que aparentaba tener un respaldo de acrílico. Sin embargo, el espacio estaba descubierto. “Me senté confiada de que había una pared de acrílico, pero solo había algo blanco que la cubría. Cuando me senté, me fui hacia atrás y caí al piso. Sentí un dolor intenso en las piernas y no podía moverme”, relató.
La caída la hizo rebotar sobre una mesa de ping pong antes de llegar al suelo. Tras el accidente, fue trasladada en ambulancia al hospital, donde se le diagnosticó una fractura de la espina tibial de la rodilla izquierda, además de hematomas múltiples y una herida en la mandíbula.
La joven fue operada el 27 de agosto y permanece en reposo con muletas. Asegura que no puede flexionar la rodilla y teme quedar con secuelas permanentes. “Estoy con dolor todas las noches, no puedo salir de la casa y me siento triste. Sé que fue por negligencia, porque si hubieran puesto un letrero que dijera ‘no sentarse’, nada de esto habría pasado”, comentó.
Si bien la Corporación del Deporte le ha facilitado traslados y sesiones de kinesiología, Francisca acusa falta de responsabilidad municipal. “Solo me ayudan con la atención médica, pero no me indemnizarán. Yo perdí mi trabajo y no tengo recursos para un abogado”, agregó.

Ante la solicitud de información del Diario Tropezón, la Corporación de Inclusión Social declinó ofrecer una entrevista directa con la encargada del gimnasio, pero emitió un comunicado oficial donde afirma que se actuó con rapidez y que la seguridad es “prioridad máxima”. “De inmediato se activaron nuestros protocolos y se coordinó el traslado de la usuaria a un centro asistencial. Se ha mantenido contacto permanente con la familia, cubriendo gastos de traslado, remedios y tratamiento. Además, la usuaria recibe apoyo integral en kinesiología, nutrición y logística para una rehabilitación satisfactoria”, señala el documento.
La entidad aseguró también haber revisado las instalaciones y fortalecido sus protocolos de seguridad para evitar nuevos accidentes.
Pese a lo anterior, la afectada insiste en que la respuesta institucional ha sido insuficiente. “Espero una indemnización justa por los daños. No solo quedé con una cicatriz y dolores, sino que también con miedo de volver a un gimnasio”, expresó Arriagada.
El caso fue dado a conocer públicamente por el concejal David Urbina, quien compartió la situación en redes sociales y llamó a reforzar la seguridad en los recintos deportivos de la comuna.
Hasta ahora, no se ha anunciado una investigación formal sobre las responsabilidades del accidente. En tanto, vecinos del sector han manifestado preocupación por el estado del gimnasio y piden fiscalización para garantizar la seguridad de los usuarios. Mientras continúa su recuperación, Francisca Arriagada espera que su caso sirva como advertencia y que se implementen medidas concretas. “No quiero que nadie más pase por lo que yo viví”, finalizó.
Por Romma Reyes Ahumada (UBO)
