
Su espacio en el Persa Teniente Cruz permaneció vacío y adornado con globos, flores, velas, una fotografía y un aviso de su fallecimiento. Locatarios rindieron un emotivo homenaje a Sergio Cayuqueo Millape, reconocido por su alegría y cercanía.
Pudahuel, Santiago de Chile, 15 de noviembre de 2025. El fallecimiento de Sergio Cayuqueo Millape, ocurrido el jueves, generó un profundo impacto entre los locatarios del Persa Teniente Cruz, donde trabajó durante años. Su puesto, el número 490 del pabellón 2, amaneció adornado con globos blancos y negros, una fotografía al centro, una pizarra informativa anunciando la triste noticia, velas encendidas y una corona de flores. El gesto buscó que los visitantes comprendieran que aquel espacio —atendido por él durante décadas— no volverá a ser el mismo.
Aunque su salud se había deteriorado en el último tiempo debido a una diabetes avanzada que afectó gravemente sus piernas y lo obligaba a desplazarse en silla de ruedas, Sergio siempre encontraba la forma de asistir a su puesto, gracias al apoyo de su familia. Era ampliamente reconocido por su carácter alegre, chispeante y por mantener siempre una broma a flor de labios. Quienes lo conocían afirman que jamás se le veía enojado; por el contrario, destacaba por su buena disposición hacia colegas y clientes.
El presidente de la Asociación Gremial del Persa Teniente Cruz, Sergio Sandoval, señaló que Cayuqueo era un socio muy valorado por la comunidad. “Siempre fue alegre. Aunque en el último tiempo se movilizaba en silla de ruedas, igual venía a trabajar. Era mi amigo y un histórico del persa”, expresó.
Otros locatarios con larga trayectoria recordaron que trabajaba desde los tiempos en que el persa funcionaba en avenida San Francisco, hace más de tres décadas, donde tenía un puesto frente a la Escuela Estrella de Chile. “Siempre fue una persona alegre”, coincidieron.
Sergio Cayuqueo fue velado en su domicilio, ubicado en el sector de calle Lanco con San Francisco, para luego ser trasladado a su pueblo natal, Nueva Imperial. Allí descansará en el Cementerio local Mapuche (Inchin Ñi Eltun), cumpliendo su deseo de volver a la tierra de sus ancestros.
