
El diputado por el distrito 8 y presidente de la Comisión de Gobierno Interior sostuvo que el proyecto impulsado por el Ejecutivo, en su estado actual, limita la formación de nuevos partidos y podría transformarse en una “clausura democrática”.
Pudahuel, Santaigo de Chile. 13 de febrero 2026. A menos de un mes de dejar el Congreso, el diputado Rubén Oyarzo (PR) enfrenta una última tarea legislativa: destrabar la reforma política presentada por el Gobierno desde la Comisión de Gobierno Interior, instancia que preside.
En entrevista con el medio El Dínamo, el parlamentario abordó la reunión sostenida en La Moneda con la ministra de la Segpres, Macarena Lobos, donde se analizaron los puntos más controversiales del proyecto.
“El proyecto, como está, se ve poco viable”
Oyarzo reconoció que existe voluntad del Ejecutivo para alcanzar un acuerdo transversal, pero advirtió que la iniciativa requiere ajustes profundos.
“El proyecto, como está, se ve poco viable”, afirmó, señalando que el Gobierno se comprometió a presentar una nueva propuesta tras escuchar a representantes de casi todos los partidos involucrados en la discusión.
El principal cuestionamiento del diputado apunta al aumento del umbral exigido para constituir un partido político. Actualmente, la propuesta fija en 0,5% del padrón electoral el mínimo requerido, cifra que —según explicó— se vuelve prácticamente inalcanzable tras el aumento de más de 40% del padrón producto del voto obligatorio.
“Estamos hablando de alrededor de 77 mil militantes o firmas. El partido más grande hoy apenas alcanza los 60 mil militantes. Es imposible”, sostuvo.
Aunque el Ejecutivo estaría dispuesto a rebajar el porcentaje a 0,4%, Oyarzo considera que sigue siendo excesivo, en un contexto donde la participación en partidos políticos va en descenso.
Asimismo, enfatizó que la representación territorial debe ser considerada. “Hay partidos que no tienen parlamentarios, pero sí alcaldes, concejales, consejeros regionales e incluso gobernadores. Esa realidad no puede ignorarse”, indicó.
Entre las alternativas planteadas en la mesa figura la posibilidad de facilitar la fusión de partidos con afinidades programáticas, como mecanismo para reducir la fragmentación sin impedir la existencia de nuevos movimientos.
Rechazo a la norma antitransfuguismo
Respecto de la reforma impulsada desde el Senado, particularmente la norma que sanciona a parlamentarios que cambian de partido, Oyarzo fue categórico.
“La norma antitransfuguismo es inviable y antidemocrática”, afirmó, descartando que pueda prosperar dentro del proyecto del Ejecutivo.
Si bien reconoció que se ha discutido la posibilidad de establecer sanciones por el cambio de militancia, rechazó la pérdida del escaño como castigo. “Eso no tiene sustento en la Cámara”, sostuvo.
Debate con el Senado y futuro incierto
El diputado advirtió que existen diferencias sustantivas entre la Cámara y el Senado en torno al alcance de la reforma. A su juicio, el proyecto podría derivar en un sistema que favorezca a los partidos tradicionales.
“Esto busca volver al binominal, al duopolio, y eso resta miradas democráticas de otros movimientos”, señaló.
No obstante, aseguró que existe disposición para avanzar si se alcanzan acuerdos en puntos clave como: reducir el umbral de subsistencia, flexibilizar las exigencias territoriales y evitar perjudicar a los independientes.
“Chile necesita orden político, pero no clausura democrática”, afirmó.
Consultado sobre los plazos, Oyarzo indicó que, si se logra consenso, está dispuesto a llevar el proyecto a votación en Sala antes del receso legislativo. De lo contrario, la discusión podría quedar en manos del próximo gobierno encabezado por José Antonio Kast.
El desenlace de la reforma dependerá ahora de la propuesta que presente el Ejecutivo y de la capacidad del Congreso para conciliar posturas en un escenario político marcado por la fragmentación y la tensión entre gobernabilidad y representación.
