Vecinos de Villa San Andrés denuncian ola de asaltos y exigen mayor seguridad en Pudahuel

Vecinos de Villa San Andrés denuncian ola de asaltos y exigen mayor seguridad en Pudahuel
Según registro de cámaras de vigilancia, sujetos escapando del lugar.

La comunidad acusa falta de patrullajes y critica que los operativos policiales y municipales se concentren en fiscalizaciones, mientras la delincuencia avanza en calles y pasajes.

Pudahuel, Santiago de Chile. 1 de septiembre 2025. La Villa San Andrés, en Pudahuel, vive semanas de temor producto de una ola de asaltos que ha afectado directamente a sus habitantes y ha generado un fuerte sentimiento de inseguridad en el barrio.

De acuerdo con los vecinos, la escasa presencia policial y la falta de patrullajes preventivos han facilitado el actuar de delincuentes, quienes aprovechan la desprotección del sector para atacar a transeúntes en distintos horarios.

Lo que más molesta a la comunidad es la contradicción en las medidas de control. Cada jueves, Carabineros y fiscalizadores municipales llegan a la villa, pero no para reforzar la seguridad, sino para cursar multas a vehículos estacionados y al comercio local.

“Nos sentimos desprotegidos. Cuando pedimos seguridad no llegan, pero los jueves aparecen a fiscalizar y multar. Ahí sí hay recursos y personal disponible, pero para prevenir los asaltos, nada”, relató una vecina indignada.

Según registros de cámaras privadas, un grupo de sujetos deambula por el sector a altas horas de la madrugada —como ocurrió este domingo a las 04:41 horas— asaltando a personas que circulaban por el lugar. Además, otros residentes aseguran que durante la semana los trabajadores que se dirigen a sus empleos en la madrugada también son víctimas de asaltos.

Frente a esta situación, algunos vecinos advierten que evalúan organizarse e incluso armarse para defenderse de la delincuencia, ante lo que consideran un Estado indolente.

Los residentes insisten en que la solución pasa por mayor presencia policial, rondas preventivas y una real coordinación con el municipio. Mientras tanto, la sensación de miedo continúa creciendo en la villa y las demandas ciudadanas apuntan directamente a las autoridades, a quienes recuerdan que la Constitución establece el deber del Estado de proteger a la población.

 

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