En Chile, los homicidios han dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una expresión cruda y persistente del fracaso del Estado. Según datos publicados por El Mercurio el 4 de abril de 2025, basados en cifras de la Subsecretaría de Prevención del Delito, las comunas de Maipú y Pudahuel se encuentran entre las diez con mayor número de homicidios a nivel nacional durante el año 2024. ¿Casualidad? Lo dudo. Ambas pertenecen al Distrito 8, una zona históricamente postergada en inversión, prevención y atención del aparato estatal.
Lo más preocupante no es solo la cifra, que ya es brutal en sí misma. Lo verdaderamente indignante es la absoluta inacción parlamentaria frente a una realidad que viene desangrándonos hace años. Los actuales diputados del Distrito 8 han optado por el silencio, por la comodidad del escritorio, por la estrategia del bajo perfil. Mientras tanto, los vecinos ven cómo las balaceras ya no son noticia, cómo los funerales narcos se normalizan y cómo la policía, muchas veces, llega cuando todo ya terminó.
Se nos prometieron reformas, leyes de seguridad, más patrullaje, y coordinación con los municipios. Pero hasta ahora, solo hemos recibido excusas. Y aunque algunos aparecen eventualmente en medios de comunicación con declaraciones altisonantes, lo cierto es que en los territorios no están. No caminan nuestras calles, no escuchan a nuestras juntas de vecinos, no lloran con nuestras madres ni entierran a nuestros jóvenes.
Este año es clave. Una vez más, los ciudadanos del Distrito 8 tendremos la oportunidad de votar. Y frente a este escenario, no podemos permanecer indiferentes. Ya no basta con ir a votar; hay que hacerlo con memoria. No podemos seguir entregando poder a los mismos que han estado ausentes. Hay que ser valientes y responsables: votar por nuevas voces, por personas que sí estén dispuestas a enfrentar esta realidad y no a maquillarla.
El Congreso no es un premio de consuelo ni una plataforma para el marketing personal. Es una trinchera donde se defiende o se traiciona a la gente. Y en el Distrito 8, ya hemos sido traicionados muchas veces.
El silencio parlamentario cuesta vidas. Y no podemos permitir que ese costo siga pagándolo el pueblo.
Por: Ignacio Enrique Alarcón Benavides – Abogado – Especialista en Derecho Penal – Comunicador social, profesor de Karate-Do y vecino de Pudahuel

