Columna de opinión: Filosofía a un click: el poder

Columna de opinión: Filosofía a un click: el poder

¿El poder es intocable?, ¿por qué atrae tanto aquello que materialmente no existe, pero sólo unos pocos bendecidos parecen poder gozar de él?

No es difícil pensar en quien tiene poder y en que ámbitos de la vida cotidiana hay gente o no con poder.

Si comparamos a Gabriel Boric con nuestra madre, uno tiene poder sobre el país, nuestra madre sólo en casa. Pero ¿pueden ambos dejar de tener poder? Ahí radica lo interesante. Nadie quiere dejar de tener poder, es posible perderlo, por eso es una lucha constante el conservarlo. El poder no se pide, se arrebata, cual vil animales que luchan por un pedazo de carne.

El poder como algo abstracto, más que tenerse, se debe ejercer.

Si usted tiene poder económico, pero sólo dedica a guardar dinero en su colchón, nadie sabrá que tiene ese poder, pero si comienza a gastarlo en lujos como autos, joyas, ropa de marca, licores caros, el mundo sabrá que usted goza de ese poder. Y la gente lo mirará de otra manera, porque manifestó y mostró su poder. El poder intimida y mantiene a aquellos inferiores a usted a raya. Por lo que ejercerlo es ser violento, pero el sistema necesita de la violencia como forma para sobrevivir de aquellos que desean quitarle su poder.

Pero todo poder tiene un límite, porque por mucho que pueda sobornar al mundo, no todos son corruptibles, por lo que su poder está limitado a quien no se decante por el dinero.

El poder no es absoluto, nadie es un rey eterno en estos tiempos y la imagen es fácil de desmoronarse por un pequeño desliz, una acción, un comentario. Las redes sociales hoy son plataformas para seguir cosechando ese poder.

Ahora lo que sustenta el poder en Chile no es el mismo que lo sustenta en Francia. Ejemplo: el escándalo de Bill Clinton no hubiera sido lo mismo si este ocurriera en Francia, un país totalmente liberal en los temas sexuales. En Chile nos sorprende que el Presidente sea activo sexualmente, pero nos callamos ante los promesas -hasta hoy- incumplidas, las cuales convencieron y le hicieron atraer adeptos para llegar hoy al poder.

Las formas de validar el poder no son las mismas en todas partes. Hay lugares que valoran que los poderosos acaten normas morales y en otros que acaten las leyes ¿qué es mejor: un poder con estricto a pego a la ley o con capacidad de amoldarse a la necesidad popular del momento?

El poder no es intocable, tiene límites y su justificación requiere de ser validado ante el mundo.

El poder no es intocable, pero hay que dejarle de tener miedo. Si le seguimos teniendo miedo a quienes tienen el poder, damos paso a que abusen de él, de una u otra forma. Sus funcionarios, sus manos derechas. Todo aquel que tenga poder y no sea cuestionado, es un pase abierto a que siga comportándose como un tirano sin que nadie le detenga.

Por eso el poder es tan interesante, porque hoy sigue siendo algo que no comprendemos del todo, pero para quien lo tiene y no se ve cuestionado por su ejercicio, es una llave para vivir, hacer, decidir aquello que a nadie le podría rebatir.

Columna de opinión: Sebastián Cuevas

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