Ficción Realista e Irreverente: El guionista del presidente

Ficción Realista e Irreverente: El guionista del presidente
Personajes desarrollan una dinámica entretenida.

La obra de teatro escrita por los escritores y directores uruguayos Fernando Schmidt y Christian Ibarzabal expone una ficción que, más que alejada de la realidad, parece ser una caricaturesca radiografía contemporánea: una atmósfera ambientada en una oficina presidencial de un país ficticio, pero que fácilmente podría ser cualquier país de Latinoamérica – mencionó el actor Christian Zúñiga.

Un presidente caracterizado con camisa y pantalón de traje, como un oficinista común, ajeno a las circunstancias de la sociedad que gobierna, despreocupado pero sincero en su deseo de reconocimiento – de ser como Harrison Ford – y con nulo interés en las problemáticas que no teme en ocultar. Le siguen “Gino”, el guionista reconocido contratado (o chantajeado) para crear una distracción a las medidas que el presidente anunciará, y “Serafini”, un comandante fiel que es ciegamente leal al presidente, con un pensamiento robóticamente programado.

Estos personajes desarrollan una dinámica entretenida que, dentro de las cómicas interacciones, pretenden generar un cuestionamiento en torno a las comunicaciones modernas, el poder y la dualidad de los sueños de los seres humanos. Sin embargo, es fácil de digerir. La química entregada al público no es de un dramatismo denso, ni una crítica dura con la seriedad a flor de piel. Es más, el propio guion te hace una suerte de cariño a los personajes al desnudar su propia honestidad, logrando simpatizar con la audiencia. La relación entre el presidente y su guionista es un claro ejemplo de cómo se construye la narrativa política, y plantea preguntas importantes sobre la responsabilidad de quienes manipulan la opinión pública.

Por otro lado, la simplicidad de la escenografía, que se ajusta a lo que se busca transmitir, y la fuerte química entre los actores logran una atmósfera íntima y relajada, donde los defectos descaradamente expuestos de cada personaje se vuelven parte de su encanto, y el público puede reflexionar sobre estos temas sin sentirse confrontado de manera directa.

Actores que dan vida a esta obra. 

El proyecto, en sus inicios, ya tenía bases sólidas y una idea ambiciosa, pero se debía trabajar muchísimo para lograr la buena recepción que tiene hoy, como describió el actor Álvaro Rudolphy. Carlos Díaz menciona que fue convocado en febrero de este año y que su interés parte de la contingencia del texto, que retrata la situación actual de lo que sucede en el mundo.

Los tres actores coinciden en su opinión de que la obra de teatro no pretende llegar a las grandes pantallas ni a plataformas de streaming, pese al éxito que ha tenido desde su estreno, manteniendo así la experiencia teatral en un formato íntimo que permite al público conectar directamente con los actores. La decisión de conservar el medio teatral subraya el compromiso de los creadores con el mensaje de la obra, tanto por su contenido como por el teatro como espacio para la crítica social y la reflexión compartida, que es lo que finalmente queda en la audiencia.

En conclusión, El guionista del presidente es una pieza teatral que, aunque se enfoca en un país ficticio, conecta con el público al reflejar situaciones y figuras que podrían pertenecer a cualquier realidad política o entorno que resulte familiar. Esta obra ha logrado resonar en la sociedad chilena y permite a la audiencia reír, reflexionar e identificarse con las dificultades y contradicciones de quienes están en el poder. Esa posibilidad de conectar con cualquiera de los personajes es una cualidad valorable de la obra, ya sea desde los contrastes que presentan tanto la propuesta como el guion.

Por: Victoria Carrera.