Funeraria del Hogar de Cristo: A 70 años de la obra póstuma del Padre Hurtado

Funeraria del Hogar de Cristo: A 70 años de la obra póstuma del Padre Hurtado

El próximo 26 de enero la Funeraria del Hogar de Cristo cumple 70 años. Una semilla de San Alberto Hurtado que germinó de manera póstuma —se fundó dos años después de su muerte—, pero que sigue el camino trazado por nuestro santo de dar dignidad, solidaridad y fraternidad a todo aquel que lo necesite. Incluso hasta después de la muerte.

El Padre Hurtado decía que “la muerte para el cristiano no es el gran susto, sino la gran esperanza” y ese es el legado que hizo suyo la Funeraria del Hogar de Cristo al prestar un servicio fúnebre digno para todas las personas junto con derivar todas sus utilidades a la obra social y solidaria que realiza la Fundación Hogar de Cristo.

En esta línea, la Funeraria ha sido pionera en programas como “Dignifica” que, junto al Parque del Recuerdo y desde hace 15 años, permite trasladar y entregar una sepultura digna y gratuita a los nonatos y niños y niñas que fallecen antes de cumplir los 28 días.

Este sello social ha sido nuestra prioridad junto con la renovación de la empresa. Fuimos los primeros en reemplazar las carrozas tiradas por caballos por vehículos y desde hace poco, contamos con nuevas carrozas eléctricas pintadas de color verde en homenaje al Padre Hurtado y también como muestra de nuestro compromiso con el medio ambiente.

De igual forma fuimos pioneros en incluir a la primera mujer en vender servicios funerarios en Chile: Rosa Illesca que en 1974 nos ayudó a romper esquemas y a avanzar en una industria tradicionalmente dominada por hombres.
A la par hemos ido elevando los estándares de calidad en el rubro, lo que nos ha permitido realizar algunos servicios funerarios emblemáticos como el de Pablo Neruda (1973), los de las víctimas de la tragedia de Antuco (2005), el del antipoeta Nicanor Parra (2018) y los funerales de Estado del expresidente de la República, Patricio Aylwin (2016).

Los desafíos del Covid, en 2020, nos llevaron a redoblar los esfuerzos para brindar un importante acompañamiento tal como lo hicimos 63 años antes, cuando se desató la pandemia de influenza (1957) que infectó a un millón 400 mil chilenos y significó la muerte de 20 mil personas.

El COVID-19 nos hizo reformular los procesos de la Funeraria y asumir un liderazgo en la industria, generando protocolos, planteando un nuevo estándar de servicios y seguridad. Así, en momentos en que primó la incertidumbre y el aislamiento social, nos convertimos en la primera línea del duelo.

En estas siete décadas hemos crecido como empresa. Y gracias a ese trabajo conjunto con nuestros colaboradores, en 2015 pasamos a ser una empresa “B”. Es decir, una que busca medir los impactos sociales y ambientales de su quehacer. En Chile hay 210 empresas en esa calidad y ahora nos encaminamos a nuestra tercera recertificación.

La excelencia de nuestro trabajo —siempre enfocado en las personas— nos ha llevado a obtener importantes reconocimientos, como el Premio a la Excelencia de la National Funeral Directors Association (NFDA), líder mundial de funerarias, en 2019 y 2021. Y el Best for the World, en 2018 y 2021, en categoría Comunidad, que se entrega a aquellas empresas que cumplen la evaluación de impacto B. Además, en 2021, logramos ingresar al ranking Great Place to Work que nos identifica como uno de los mejores lugares para trabajar. Galardones que dan nuevos impulsos para seguir prestando un servicio fúnebre digno para todas las personas por los próximos años.

Por: Juan Pablo Rogers Gerente General Funeraria Hogar de Cristo

 

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