Avistamiento de Cóndores en Peligro: Una alerta para la conservación del cerro San Ignacio

Vuelo majestuoso de esta ave voladora  

El domingo 26 de noviembre, miembros de las organizaciones Árbol Nativo y Resistencia Socioambiental Quilicura tuvieron la fortuna de avistar una pareja de cóndores sobrevolando la cima del Cerro San Ignacio.

El cóndor, una de las aves voladoras más grandes del mundo, puede alcanzar una envergadura de hasta 3,2 metros al abrir sus majestuosas alas. Estas aves carroñeras se alimentan principalmente de animales muertos, consumiendo sus músculos y vísceras. En ocasiones, también se alimentan de restos en vertederos y, lamentablemente, en algunos casos, de presas vivas, como animales recién nacidos y placentas.

El cóndor, parte del escudo nacional desde 1834 junto al huemul, simboliza su dominio en el cielo. Designado como monumento natural en 2006, la caza de estas aves está prohibida, ya que su población se ha visto reducida drásticamente desde la época colonial debido a malentendidos con campesinos y arrieros que temían por su ganado.

Este avistamiento no es un incidente aislado; el cóndor puede recorrer hasta 200 km en busca de alimento, aprovechando las corrientes de aire para desplegar su majestuoso vuelo. Es posible observarlo en el Cerro San Ignacio en Quilicura, parte de un cordón precordillerano que se extiende desde la Cordillera de Los Andes, abarcando cerros como Lo Curro, Manquehuito, Manquehue, La Región y El Carbón. También es común avistarlo en cerros aislados de la capital, como el Cerro Renca, donde descansa antes de continuar su vuelo entre la Cordillera de Los Andes y la Cordillera de La Costa.

A pesar de su valor ecológico, el Cerro San Ignacio, designado Área de Preservación Ecológica por el Plan Regulador Metropolitano de Santiago, enfrenta una amenaza inminente. La construcción planeada del Parque Fotovoltaico Hugo Lorenzo afectará aproximadamente 114 hectáreas de este tesoro natural, hogar de diversas especies de aves, mamíferos, insectos y vegetación endémica. En respuesta, organizaciones ambientales en Quilicura se han unido para oponerse a la construcción de este parque fotovoltaico y preservar así este invaluable rincón natural en el norponiente de Santiago.

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