

Está acción ecológica se realiza en terreno recuperado hace más de 4 años en Pudahuel, donde también cosechan frutas y verduras de consumo.
Pudahuel, Santiago de Chile, 15 de febrero 2023. Un grato momento se vivió durante la tarde de este sábado al momento que el huerto ecológico comunitario “Lomas de Minutará de Pudahuel”, invitó a las niños y niñas y sus padres a disfrutar de una actividad cultural de cine bajo las estrellas, como también a realizar un recorrido por el huerto orgánico en producción de alimentos de consumo humano, flores ornamentales, árboles frutales y nativos.

La actividad se realizó al interior del Hurto ecológico comunitario, ubicado en el terreno municipal, ubicado en el sector de las calles Salar Suriri con Te Aha NO y Riva – Riva, hasta donde se congregaron como invitados numerosas personas, en su mayoría niños y niñas, que con entusiasmo y disciplina recorrieron las diversas plantaciones en donde la mayoría estaba en etapa de cosecha.
Estas producciones de alimentos de consumo humano en pequeña escala, es un proyecto que se viene auto gestionado por los organizadores desde hace más de cuatro años cuando intervinieron este terreno eriazo y lo convirtieron a pala, chuzo y riesgo con baldes, donde también han plantado 150 árboles, entre nativos y frutales que crecen vigorosos.

Ocho variedades de tomates en plena producción, sandias y melones, llamaron la atención ya que se aprovechó la instancia de cosechar en donde hay sembrado cebollas, zapallos, betarragas, porotos verdes, acelgas, Ajíes, pimiento morrón, pepinos de ensaladas, zanahorias, albaca, todas en tiempo de cosecha, además de flores y árboles.
Francisco Venegas y su esposa Carolina, ambos de profesión ingenieros agroindustrial, comprometido con el proyecto, señalo “aquí el gran trabajo es de la Señora Mirella y un grupo de personas que comenzaron este proyecto, nosotros llegamos un poquito después (año 2019), apoyamos con lo que sabemos”.

“Se han producido alimentos sabrosos, sin químicos y pesticidas, hace algunos días cosechamos una sandía de 12 kilos y la comimos entre varios. Desde diciembre a la fecha hemos recolectado más de 80 kilos de alimentos comestible de la huerta que compartimos con el vecindario. Esto no ha sido fácil hay trabajo de mucha gente por varios años en su conservación y producción de alimentos sanos de pesticidas. Tenemos riesgo automatizado en los árboles y los cultivos orgánicos. Hacemos nuestros propios compost con lombrices californianas”, agregó.
“Aquí estamos para ayudar e indicarles cómo hacerlo a quienes quieran cultivar algunos alimentos en sus casas. También estamos en una etapa de recuperación cultivando semillas de herencia que son aquellas que no hay sido intervenidas. Es un buen proyecto saludable y que oliva el estrés e invitamos a la gente a que venga cultivar un pedacito de tierra”, dice Francisco.

Mireya Meriño, adulto mayor, una de las más entusiastas y participativas que viene desde el principio en este proyecto, dedicándole buna aparte de su tiempo en preparar y cuidar los cultivos, argumenta, “este huerto es mi segunda casa, estoy aquí todos los días, es un gran esfuerzo que hacemos junto a otras personas que comenzamos a pala y chuzo, cultivando este terreno que estaba lleno de basura”.
“Es de mi gran agrado venir aquí, estoy jubilada, soy parte del grupo que cuidamos, aprendemos y vemos los cultivos desde que comienzan hasta que cosechamos. Mi gran satisfacción ver esos niños y niñas y sus padres venir a ver este trabajo de cómo se cultivan los alimentos, como los menores mostraron gran interés, incluso algunos pensaban que estos producían en ferias libres y supermercados, desconocían todo el trabajo que hay previo”.

El dirigente de Pudahuel Despierta Alejandro Cantillana, (arquitecto), que también está comprometido con este proyecto, con alegría y satisfacción señala “este es un gran proyecto, que hay que consérvalo, ver los niños y niñas su interés de participación, el cultivar algo tan sano como lo que hacemos aquí y comerlo directo de la planta, salo hay que hacerlo y vivirlo”.
En cuanto a niños y niñas consultados, coincidieron que fue un momento de gran satisfacción, el haber podido tocar y oler verduras y frutos.


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