
Por circunstancias que la vida interpuso en su camino, no pudo terminar la escuela. Pero a sus 87 años logró completar su ciclo escolar, descubriendo un talento que jamás espero tener, la escritura.
Cerro Navia, Santiago de Chile, 18 de noviembre 2022. Una historia de lucha y perseverancia, es la de Cruz Delgado, quien en su juventud tuvo una realidad como la de muchas personas pobladoras de las periferias de Santiago. Dedicó años al trabajo y al cuidado de niños dejando de lado una parte fundamental, que hoy ha cambiado totalmente la forma en la que ve el mundo, la educación.
En Chile, son muchas las personas que deben dejar de lado la educación por mayores responsabilidades. Sobre todo en la época que vivió Cruz, pero ella nunca se rindió, siempre supo que existía ese camino y que jamás sería tarde para cumplir esos objetivos.
Fue una tarde cualquiera, pasaba los días en su casa. Sin embargo, estar ahí no era una opción, quería algo más. Ahí fue cuando sin pensarlo, salió pasando por cada vivienda que estaba a su alrededor, para organizar talleres que permitieron formar comunidad y espacios de recreación para todas las personas. Este sería tan sólo el comienzo de lo que pasaría después.
Como dirigente social se mantuvo muchos años, realizaban actividades relacionadas al arte y la jardinería. Hasta que un día, una de los compañeros que era parte de la organización se dió cuenta que no sabía escribir.
“Él me pasaba a dejar a mi casa porque veníamos de los talleres, y me motivó a estudiar, encontraba que yo tenía las capacidades para hacerlo. Ahí fue la primera vez que lo cuestioné, y decidí inscribirme acá” menciona Cruz Delgado.
A sus 80 años, retomó un fragmento de su existencia que había quedado estancado hace mucho tiempo, pero siempre estuvo presente en sus vivencias. La llegada al Centro de Educación Integral de Adultos fue como un giro de 180 grados para Cruz, conoció a una de sus mejores amigas, la vitalidad se hizo presente y descubrió las habilidades que tenía, y que no hubiese desarrollado sin la ayuda de quienes son parte de la escuela.
Sus profesores le comentaban constantemente el talento que tenía en la escritura, algo que se le daba espontáneamente y de muy buena manera. En el año 2020, tuvo que congelar los estudios debido al poco manejo que tiene con los artefactos digitales y la estricta cuarentena que tenía por ser adulto mayor.
El encierro, fue un factor clave para el progreso de lo que sería su primer libro. Mientras que las inspiraciones se presentaron de forma abrupta, la pérdida de quien la había acompañado durante años, su marido, que falleció de forma natural en ese lapso de tiempo. Más las vivencias de toda una vida, que comenzaron a fluir, siendo parte también de la creación de “El árbol de mis recuerdos”.
Un libro que ella considera para todas las personas, con contenido variado que posee parte de su niñez y algunos cuentos para los más pequeños. Con la ayuda de su escuela, este podrá ser publicado, y tendrá su lanzamiento el día lunes 21 de noviembre, en el Centro Cultural Violeta Parra, ubicado en la calle Mapocho 7330, en la comuna que la vio renacer, Cerro Navia.

