Según explicó Beatriz Zúñiga, quién es habitante del campamento, “tuvimos 10 casas mojadas por dentro, camas, comedor, hay vecinos que tomaron los tarros de la basura de las calles para ponerlos al medio de las casas”, contó.
Por Benjamin Vidal
Pudahuel, Santiago de Chile, 18 de julio 2022. Aún queda invierno y posiblemente nuevas lluvias en la capital, algo que por supuesto no escapa de la comuna de Pudahuel, donde a pesar de su gran distancia de la cordillera de Los Andes, se logra vislumbrar a lo lejos la belleza del blanco de la nieve que tapiza la montaña.
La lluvia, que para muchos es un placer escuchar, donde familias comparten sopaipillas o los amigos toman vino
navegado, inundados de recuerdos y de una nostalgia provocada por el sonido del agua encontrándose con el suelo, mientras el frío invernal es calmado por el abrigo y el calor de alguna estufa, para otros se convierte en un tortuoso infierno helado, pues las condiciones de sus viviendas no permiten la tranquilidad que podrían tener y más bien se convierte en un gran problema para muchos hogares.
Un ejemplo es el campamento Villa Roberto Parra de la comuna de Pudahuel, donde las y los vecinos se vieron perjudicados por la lluvia que causó inundaciones en gran parte de las casi 100 viviendas que lo componen.
Según explicó Beatriz Zúñiga, quién es habitante del campamento, “tuvimos 10 casas mojadas por dentro, camas, comedor, hay vecinos que tomaron los tarros de la basura de las calles para ponerlos al medio de las casas”, contó al medio ADN Radio.
“Tenemos gente postrada, discapacitada, adultos mayores, una joven de 35 años que tiene cinco hijos y su casa parecía un lago y llamamos a la municipalidad y no tuvimos ayuda”, agregó. Como constata el medio, Beatriz intentó comunicarse con el Alcalde Ítalo Bravo vía redes sociales, pero no recibió respuesta.
Aún así, las y los vecinos se organizan entre ellos en base a su misma solidaridad para poder hacer de los problemas y la desgracia algo más liviano, es por esta razón, que como indicó la pobladora, llevan casi tres años, desde el estallido social, entregando alimentos a gente en situación de calle y a los vecinos y extranjeros, llegando a un saldo de aproximadamente 300 platos diarios.
Finalmente, Zúñiga hizo el llamado a quienes puedan ayudar, para que se acerquen al campamento a entregar apoyo en este difícil invierno. Las principales necesidades son ropa de abrigo, frazadas, ropa de cama, colchones, nailons o materiales para proteger las viviendas, además de carbón para abrigar las casas.

