Opinión: Vivir así es morir de amor

Opinión: Vivir así es morir de amor

Existen personas que manifiestan cuadros ansiosos y en casos más graves una depresión por intentos frustrados a la hora de conseguir una pareja. A muchos el hecho de no tener pareja les supone un problema muy grande para avanzar en su cotidiano, buscan de forma incansable una relación y cada individuo que conocen, antes de conocerlo de verdad, ya la llaman pareja para de ese modo, saciar esa necesidad fundada, en muchas ocasiones, por el mito del amor romántico.

El mito del amor romántico

El mito del amor romántico, creado de expectativas irreales, uno de los causantes más frecuentes del fracaso en las relaciones amorosas. Los tópicos mancomunados al amor romántico son socialmente fundados y los interiorizamos casi de forma inconsciente, por lo que influyen en todas nuestras creencias y actos en el ámbito de las relaciones amorosas. Por lo tanto, estos tópicos nos sirven para juzgar qué es normal y aceptable en el enamoramiento o en la pareja y qué es ambicionado. Sin embargo, nos generan unas expectativas irreales y nos infunden un ejemplo de relación.

Existe la falacia del emparejamiento y conversión del amor de pareja en el centro y la referencia de la existencia personal, desterrando todo lo demás en la vida y concibiendo que sólo se puede ser feliz en la vida si se tiene “la media naranja”

Hay un detalle que nos sirve para entender mejor cuál es uno de los factores que influyen en la felicidad de las personas: las expectativas de pareja que tienen, pero, ¿qué representa eso de las expectativas de pareja? Básicamente, se trata de la esperanza sobre cómo deben o no deben ser las cosas en una relación de pareja.

Expectativas

Todos tenemos expectativas de las cosas que realizamos, nos acomoda fijarnos metas altas y esta todo bien con ello, la motivación es importante y querer superarlas es algo que viene en nuestra naturaleza humana, incluso esta bien tener expectativas de si mismo, como las que te ayudan a conseguir un mejor empleo, querer una mejor calidad de vida o dedicarle más tiempo a tus amigos y familia, sin embargo, cuando las expectativas involucran a terceras personas, debemos tener cierto cuidado de no sobrepasar la realidad, porque resulta que el hecho de ser muy estrictos con las otras personas, nos puede llevar al fracaso amoroso y sentirnos ansiosos o depresivos.

Si ves que tus relaciones, últimamente, han fracasado y sientes decepción después de compartir algo de tiempo con esa persona, debes hacer un alto en el camino y gestionar qué está pasando; para evitar la decepción, la primera opción que tenemos es “eliminar las expectativas”, pero eso sería casi un acto imposible que podría involucrar una reprogramación mental, por lo que no es lo más conveniente.

¿Entonces que hacemos?

Si queremos establecer una relación a partir de expectativas reales, debemos instaurar una comunicación efectiva, donde ambas personas puedan expresarse libremente, dando pie a acuerdos y en otros casos, intentando ceder en los desacuerdos, si no se logra este mínimo, caemos en otra falacia del amor romántico: creer que las personas cambian por amor a partir de la premisa errónea de que “el amor lo puede todo”, pero no, pues vivir así es morir de amor.

Las expectativas son necesarias para relacionarnos con todos, nos ayudan a saber lo que buscamos y queremos, pero muchas necesidades “disfrazadas” u ocultas no vienen por la relación actual que tenemos, sino por problemas vividos con anterioridad o estándares muy alejados de la realidad. Hoy es el momento de mirar en uno mismo y saber de dónde parte todo.

 

Francisco Espinoza Rivas

Psicólogo, Magíster en Gestión de Organizaciones

Hospital Las Higueras

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