En el programa Interés Ciudadano, la gerente de Marketing y Comunicaciones de la Fundación Gantz, Patricia Oliva, conversó con Tropezón sobre el importante servicio que esta institución presta a la comunidad.
Por Aracelly Bravo Saavedra
Pudahuel, Santiago de Chile, 31 de agosto 2021. Hace casi 30 años la Fundación Gantz está ubicada en El Lazo 8545, en el sector norte de la comuna de Pudahuel. Este hospital se ha transformado en un referente en Chile y Latinoamérica en el tratamiento de fisuras de labio palatina – más conocidas como labio leporino – ya que es el primer centro dedicado exclusivamente a devolver la sonrisa a las niñas y niños que nacen con esta malformación.
Pacientes de todo Chile e incluso del extranjero, viajan hasta la comuna de Pudahuel para recibir atención especializada en la Fundación Gantz, pues cuenta con un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud que incluye cirugía, fonoaudiología, genética, kinesiología, odontología, orientación social, otorrinolaringología, psicología y psicopedagogía.
La fisura de labio palatina es la segunda malformación congénita más frecuente en Chile: “Alrededor de 450 niñas y niños al año nacen con esta malformación. Nosotros atendemos a un tercio de ellos. De hecho, atendemos pacientes de Santiago y también de provincias. Más del 30% de nuestros pacientes son de provincia”, explicó la gerente de Marketing y Comunicaciones de la Fundación Gantz, Patricia Oliva, en el programa Interés Ciudadano emitido el pasado jueves.
“La patología tiene solución. Si se trata como corresponde este niño/a va a poder hablar, sonreír, comer, y desenvolverse en forma normal. Es un tratamiento largo, que dura hasta que cumplen 18 años, porque ahí terminamos de formarnos las personas. Requiere en promedio 5 cirugías y más de 100 atenciones. Lo importante es que el tratamiento se haga”, señaló Patricia.
Patricia Oliva asegura que: “La Fundación Gantz es como la segunda casa de nuestros pacientes. Ellos se sienten súper acogidos, y no hay nada más maravilloso para una persona que tiene un hijo/a con fisura […] encontrarse con otros niños/as más grandes, que están corriendo, que ya están operados, que ya están en otra parte del proceso. Donde todos te entienden, donde hay una familia que conversa”.
