
Del 69% de antenas licitadas en el primer concurso estarán en la Región Metropolitana, y Pudahuel, Ñuñoa y Santiago.
Pudahuel, 22 de marzo 2020. A mediados de 2020, la tecnología 5G retomó la agenda nacional ya que se anunció oficialmente el inicio del concurso de licitación, implicando una inversión de más de US$2.500, pero, ¿de qué se trata el 5G?
La red 5G es una banda, en este caso, de 26 GHz, implica principalmente un aumento considerable en la velocidad y latencia de datos de internet. Además, el reducido tamaño de sus antenas que no superarían las dimensiones de un celular, lo que significa un menor impacto visual, e incluso devaluación de propiedades asociados a la instalación.
Pedro Huichalaf, docente del Centro de Investigación en Ciberseguridad de la Universidad Mayor, indicó a La Tercera que de todas maneras hay 25 mil antenas de 3G y 4G en el país, pero para que sea suficiente la cobertura del 5G se necesitaría el doble. Estamos hablando de que con 60 mil antenas ya se puede entregar un servicio de buena calidad”.
Con esto presente, hasta ahora hay 10 regiones (46 comunas) del país que cuentan con los permisos aprobados, en donde se repartirán 1.107 antenas, las cuales se dividen en Claro (508), Entel (388) y Wom (211).
Si bien se espera que la cifra final se acerque a las 8 mil antenas, de momento la Región Metropolitana se estaría quedando con 760 dispositivos, de los cuales sobresalen las comunas de Ñuñoa, con 53, y Pudahuel y Santiago, con 52 cada una.
Por otro lado, cierta información que ha circulado en el último tiempo señala que esta tecnología sería dañina para la salud, sin embargo, es algo que carece de respaldo científico.
De acuerdo con lo comunicado desde hace años por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un artículo titulado “Los campos electromagnéticos y la salud pública: estaciones de base y tecnologías inalámbricas”, donde analizan los posibles daños relacionados con las tecnologías inalámbricas, se concluyó que “teniendo en cuenta los muy bajos niveles de exposición y los resultados de investigaciones reunidos hasta el momento, no hay ninguna prueba científica convincente de que las débiles señales de RF procedentes de las estaciones de base y de las redes inalámbricas tengan efectos adversos en la salud“.
