Opinión: La Constitución va a dar a luz y su parentela la visita

Opinión: La Constitución va a dar a luz y su parentela la visita
Cristian Keupuchur, Profesor de Historia.

Chile ha pasado por muchas cosas a lo largo de su historia en diferentes ámbitos. Hoy afectado por una pandemia que comienza en la lejana China,  la cual nos afectó con una epidemia que no se entiende, más aun a puerta del proceso más importante para nuestros ciudadanos; el plebiscito que el objetivo es cambiar nuestra Constitución.

Chile siempre estará marcado por los procesos económicos, sociales, políticos y constitucionales del territorio. Los procesos son el impulso para movilizar situaciones que los afectan de alguna manera,  o algún conjunto de personas que necesita algo. Como, por ejemplo: el bienestar común (bien común) en el cual profesa nuestra principal ley del país. Hace tiempo que los chilenos quieren realizar un cambio muy importante en el ámbito político y jurídico, como alejar la Constitución que los rige para dar origen a una nueva carta magna, por qué dirige los decenios de la nación. Nuestra historia está marcada por los procesos constitucionales desde un principio, porque nos desarrolla como un Estado-Nación.

A principio del siglo XIX, la vida pasaba, pero también influía en el proceso de los ensayos constitucionales en la vida de los chilenos; modificaciones de forma constante y mandatada por la elite de la época, ignorando muchas veces al pueblo chileno. En primera instancia nos regimos por la Constitución Monárquica de la Corona Española, luego en 1811 José Miguel Carrera busca en el congreso, la promulgación de un Código Constitucional, con los ideales de Rousseau. Busca estipular lo que se denomina como la “ley justa” donde el objetivo era crear buenos ciudadanos para potencial el bien común. Que tiene un sentido, en todos los siglos y naciones del mundo instituido en un papel llamada Constitución.

La experimentación constitucional del siglo XIX era el interés de algunos hombres, que tenían peso en el territorio; y que pertenecían a un grupo social que era la oligarquía. El ensayo constitucional de 1812 tiene la característica ambigua en algunas declaraciones como: toma de posición del principal cargo del país;  delimitar el territorio nacional que tenía que ver con la soberanía, y dominio de la tierra nacional; la nacionalidad de los habitantes del territorio; los limites naturales y los artificiales de nuestro país; el reconocimiento de un monarca que ni siquiera conocía la gente y menos nuestras tierra, pero donde declaraba a nuestras tierra como autónoma gracias a la Constitución nacional, y además el reconocimiento de sus propios gobernantes que podrían hacer y deshacer con Chile. Pero en esta época las constituciones deben garantizar las libertades individuales, donde se refleja la libertad de vientre, que con lleva a la abolición de esclavitud donde permitía la movilidad libre en todo el territorio nacional; derrumbando la sociedad colonial y el pueblo buscando nuevas mejoras a nivel social y económico.

A mediado del siglo XIX y gracias al despertar de algunos gobernantes terratenientes, producen una nueva evolución para la población chilena; causando la figura del peonaje, que busca provocar el desarraigo del hombre con la tierra debido a la búsqueda de trabajo, repasando “el derecho de los ciudadanos a la seguridad de su persona, causas, bienes, efectos y papeles, y no se dará causas enajenables” (Yáñez: 2009) provocando la propiedad privada. Por ende como resultado el reglamento constitucional de 1812 tiene dos puntos que guiaban el futuro de Chile; 1) el desarrollo medieval y 2) libertad de la propiedad privada. En cambio, el reglamento constitucional de 1914 establece la apropiación del presupuesto nacional por parte del senado y los signos de la realeza traspasada al gobernante (se generan elementos distintivos que hoy conocemos como: escudo, bandera, escarapela entre otros).

Con la mejora de la Constitución del año 1818 aumenta a 9 la cantidad de senadores, y con ello a utilizarse el título de Dictador Supremo en todo el territorio, y a obtener el derecho al manejo de las tropas (ejercito) y a desarrollar a nuestro país con las obras publicas. O’Higgins asume el emblema del poder, como Dictador Supremo para asegurar la independencia, autonomía y vida republicana.

Ya para el año 1822, hay una mirada utópica sobre como asentar las bases políticas. Al siguiente año 1823 se da una Constitución de carácter moral liderada por Mariano Egaña, donde predomina el concepto de ley; que es la igualdad de la felicidad en esos tiempo, y donde Europa lo profesaba. El hombre entrega su libertad personal al estado, y se consigna en la ley evolucionando el concepto de súbdito a ciudadano; con ello reinstalando cargos como director supremo y el congreso formándose como bicameral.

Luego de muchos años y varios procesos en el país, se promulga y se jura el 25 de mayo de 1833 la famosa y llamada Constitución Portaliana bajo el gobierno de José Joaquín Prieto. “La Constitución de 1833 establecía una república presidencial donde el poder supremo lo tenía un Presidente elegido por un colegio electoral cada 5 años. Tenía una amplia gama de poderes que le permitían intervenir en amplios temas, incluyendo el derecho de Patronato republicano y declarar el estado de sitio.” (bcn.cl)

El poder legislativo estaba entregado a un Congreso Nacional bicameral, es decir, había una cámara de senadores (elegida también por colegio electoral) y otra cámara de diputados (electa por votación directa). Pese a tener menos poder que el Presidente (quien podía vetar las leyes aprobadas por el congreso), además de su función legislativa tenía facultades como la de confeccionar el Presupuesto de la Nación y establecer la movilización de las Fuerzas Armadas. Esto último dio paso a una interpretación política, sobre todo después de 1891, en que los ministros debían contar con el apoyo del congreso.

En cuanto al poder judicial, se establece la independencia de los tribunales frente a otros poderes del estado.

La Constitución establecía un sistema de voto solo a los que pagaban un impuesto mínimo, donde los ciudadanos debían tener ciertos requisitos de sueldo o bien raíz para participar en la vida política del Estado. Asimismo, establecía una religión oficial, la católica, con prohibición de manifestación pública de otras. Finalmente, estableció un monopartidismo virtual del Partido Conservador, al entregar al poder ejecutivo el manejo de las elecciones que se mantuvo hasta 1861.

Esta Constitución mantuvo su vigencia, con algunas reformas, hasta 1925 que se estipula una nueva carta magna liderada por Arturo Alessandri Palma, donde también se mantenía el sello conservador en algunos aspectos de la sociedad. La Constitución de 1925 se describe y apoya a elecciones directas, dieta parlamentaria, separación de la iglesia y estado, se declara ciudadano a los hombres mayores de 21 años que sepan leer y escribir, creación de organismos fiscalizadores y donde da fuerza a la fundación del banco central. Los nuevos presidentes serán elegidos por mayoría de votos de forma absoluta. Chile en 1925 cuenta con una clase media tirada a la pobreza de forma importante, con ello se crean nuevas industrias bajo el alero constitucional. Llegando a estar vigente por muchos periodos en nuestro país, y determinando la vida de cada chileno.

Luego de muchas décadas de vigencia de la Constitución de 1925, surge la Constitución Política de la República de Chile, año 1980. Con este título tan rimbombante es cuestionada constantemente por su nacimiento y su trayectoria. Este texto constitucional es el que está vigente y promulgado por la junta militar liderada, por el general Augusto Pinochet, y en cierto modo sometida y ratificada a un plebiscito. Esta constitución ha sido reformulada 46 veces sin tener grandes éxito, por gobiernos de la concertación (20 años), gobiernos de centro derecha (7 años) y nueva mayoría (8 años). El presidente Ricardo Lagos en su gobierno realiza reformas en la Constitución que no tuvo mayor implicancia en la vida de los chilenos; o en el año 2015, la presidenta Michelle Bachelet inicia un proceso constituyente para redactar, discutir y evaluar nuevos proyectos constituyentes que pretendían reemplazar la constitución de 1980, en el cual tampoco tuvo grandes éxitos.

Producto de los problemas de la clase política en Chile como: el desorden institucional y las estafas masivas al estado por parte de los directores y gobernante de su momento. A mediado 2019 el pueblo, el ciudadano y la gente clama por igualdad, mejor vida, cambio de la Constitución que fue hecha en un periodo tan oscuro en la Historia de Chile, y más aún el mejoramiento de la política chilena entre otra cosas; hechos más importante que afecta al chileno común y corriente, como dice el lema “Chile despertó”, y despertó con todo.

Esto fue resultado de los años virulentos, de las mentiras de diversos presidentes o partidos políticos que vociferaban por un Chile pleno que había llegado la alegría,  y en fin…, pero se habían olvidado de los chilenos más desposeídos, que para salir adelante; se tiene que endeudar y pagar toda una vida su esfuerzo para dejar algo a su descendencia. Por eso que el 18 de octubre del año 2019 es una fecha muy relevante, porque sale todo a la luz, como consecuencia de lo anterior. Masivas marchas en los meses de octubre y noviembre, con una heterogeneidad de edad, genero, económico y social. Los partidos políticos anuncian un acuerdo general para cambiar nuestra carta magna; a través de un plebiscito de entrada, que se efectuara en octubre del presente año, donde nuestros ciudadanos podrán elegir por el camino de la Convención Mixta Constitucional o por Conversión Constitucional encargada de redactar y ratificar la nueva Constitución. Por eso es muy importante que todos participemos en el ejercicio democrático en rechazar o aprobar en el plebiscito.

Hoy nosotros tenemos el poder de elegir nuestra nueva carta magna y participar activamente en los decenios de nuestro país. Además debemos tener en cuenta que es primera que Chile, y el pueblo experimenta este ejercicio de participación democrática verdadera; y que la oligarquía no vuelva a manipular y escribir nuestra principal ley del país.

 

Cristian Keupuchur, Profesor de Historia.