

La mujer acusa recibir mal diagnóstico tanto en el Consultorio La Estrella como también en dicho hospital, donde asegura recibió una atención inhumana.
Pudahuel, Santiago de Chile. 02 de diciembre 2019. Hace tres semanas, Nelda Céspedes demandó al Hospital Félix Bulnes, específicamente al doctor, Gastón Cariz, por negligencia médica tras la muerte de su hijo de un mes de vida. Concurrió al centro de salud en reiteradas ocasiones, pero nunca recibió la atención necesaria y se dio origen a este triste desenlace.
Todo inicio con un ruido nasal que presentaba el pequeño Matías, por lo que su madre decidió acudir al consultorio La Estrella de Pudahuel Norte, en donde le diagnosticaron rinofaringitis y le recetaron un medicamento que, por suerte, ella decidió no administrárselo sin averiguar antes, tratándose de un medicamento para lactantes mayores de 6 meses.
Al día siguiente su hijo presentó fiebre y lo llevó a urgencias del Hospital Félix Bulnes, ahí lo categorizaron en nivel 5 por lo que tuvo que esperar bastantes horas para que un doctor los atendiera y le dijera que solo debía aplicarle Fisiolimp, debido a la gran mucosidad presentada en el menor. Esta situación se manifestó por varios días más, en los cuales no fueron tomadas en cuenta las inquietudes de la madre y los síntomas del niño.
“Yo consultaba y lo único que me decían era que mi hijo estaba bien, que no tenía nada, que no siguiera yendo porque estaba siendo una mamá alharaca”, dijo Nelda Céspedes. Todas las veces que llevó a su hijo al hospital, nunca le tomaron exámenes y en un momento se convenció de que estaba siendo exagerada, hasta que los síntomas siguieron apareciendo.
Le pidió prestado dinero a su suegro y junto a su pareja llevaron al pequeño Matías al Hospital del Profesor, donde pudo obtener un diagnóstico más certero sobre el estado de su hijo, diciéndole que tenía una bronquiolitis desde hace varios días que no estaba siendo tratada y que debía ser hospitalizado de urgencia en el Hospital Félix Bulnes.
En aquel hospital nuevamente no recibió la atención que requería su hijo y no lo hospitalizaron, porque según ellos no contaban con las maquinarias necesarias ni espacio para poder realizarlo. El niño iba con una saturación muy baja y una enfermera del centro se le acercó para administrarle oxígeno, hasta que después de horas de espera una doctora realizó la gestión para que el menor fuera trasladado al Hospital Luis Calvo Mackenna.
En este lugar la madre pudo tener más tranquilidad, ya que había una ambiente de preocupación y dedicación por el estado de su hijo. Ahí al pequeño Matías le aplicaron una naricera, máscara y una traqueotomía no invasiva para administrarle oxígeno, pero ningún procedimiento arrojó resultados favorables. Por lo que fue conectado a un ventilador mecánico, el cual le ocasionó un primer paro respiratorio y al menor se le reventaron los alvéolos, recibió una sutura bilateral, le administraron adrenalina y lo reanimaron por 40 minutos hasta que volvió a estar estable.
“Luego que le dio el paro a mi hijo estuvo estable y yo me aferré a la fé como nunca lo había estado, pensaba que mi hijo se iba a recuperar, que iba a estar bien. Pero no fue así tuvo un segundo paro y falleció”, dijo Nelda Céspedes. Ella pudo evidenciar por sí misma la diferencia de vocación entre ambos centros de salud, ya que en uno ignoraron a su hijo y en el otro hicieron todo lo humanamente posible por mantenerlo con vida.
Hace poco tuvo que ir a mediación con el Consejo de Defensa del Estado para poder iniciar una demanda contra los responsables de la muerte de su hijo, pero tras varias mediaciones buscó ayuda en otro lado y gracias a la abogada Fabiola Aliente y la fundación sin fines de lucro “Chile de pie”, pudo avanzar directamente a tribunales y se encuentran en un proceso de pedir una indemnización económica por negligencia médica. Todo esto ya que las sanciones que se establecen en las mediaciones no hacen la debida justicia y solo trasladarían al médico responsable a otro centro de salud.
Nilda Céspedes se trasladó de la parte norte de Pudahuel a la parte sur, para estar cerca del cementerio y poder ir a ver a su hijo todos los días. El dolor para ella y su familia permanecerá para siempre y solo espera que se haga justicia. “Ojalá no encontrarme con ese doctor nunca y a diferencia de otros papás que dicen que matarían a tipos así, yo no lo haría porque se le haría fácil, yo quiero que pague, que tenga vocación y humanidad”, añadió la madre.

