

TE DEUM POR LA PATRIA: Homilía del Administrador Apostólico de Santiago; Monseñor Celestino Aós Braco, OFMcap. Catedral Metropolitana de Santiago 18 de septiembre de 2019
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, A ti nuestra alabanza, A ti, Padre del cielo, te aclama la creación…
- A Ti, Dios eterno, nuestra alabanza y nuestro agradecimiento por la fe de todos los cristianos chilenos, que reconoce a Jesucristo como su Salvador, que venera a la Virgen María como Madre y Reina, que florece en los santos y que quiere vivir y expresarse en nuestra vida privada y pública, que se manifiesta en la religiosidad popular, y quiere traspasar sus enseñanzas y valores a sus hijos. Tú eres el Señor de la historia, quien entreteje los hilos del acontecer y vas realizando una historia de salvación.
- A Ti, Dios eterno, nuestra alabanza y nuestro agradecimiento por la fe y las religiones diversas. Tú eres nuestro origen y Tú eres nuestra meta; te alabamos y damos gracias por todos los que respetando las creencias y religión de los demás saben colaborar y no hacen nunca de la religión una bandera de guerra. “¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?”; la enseñanza de Jesús abre horizonte cuando nos vemos tentados por las limitaciones y deficiencias de los demás.
- A Ti, Dios eterno, nuestra alabanza y agradecimiento por las etnias y culturas de los pueblos Mapuche, Aymara, Quechua, Diaguita, Colla, Rapa Nui. Todos fuimos creados a tu imagen y semejanza; porque reconocemos esto sentimos la urgencia de una convivencia más integrada y con horizontes nuevos.
- A Ti, Dios eterno, nuestra alabanza y agradecimiento por la generosidad de quienes acogen e integran a las personas que llegan como inmigrantes desde distintos países. Ante un problema tan grande y complejo te damos gracias porque superando barreras y desconfianzas se suman la generosidad y los aportes de distintos grupos para hacer así más eficiente nuestra ayuda.
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos,
A ti nuestra alabanza,
A ti, Padre del cielo, te aclama la creación…
- En estas Fiestas Patrias nos unimos para alabarte y bendecir tu nombre, Dios de nuestros padres y Señor de nuestras vidas, por las autoridades que nos gobiernan, por los legisladores, por los magistrados, por las instituciones de orden y seguridad que buscan el bien común y la protección de los más desvalidos.
- Señor, Dios eterno, gracias, por los ancianos, testimonios vivientes de esfuerzo y trabajo. Sólo cuando estemos dispuestos a seguir recibiendo su experiencia y sabiduría seremos capaces de atenderlos convenientemente y ofrecerles una vejez digna.
- Señor, Dios eterno, gracias por los jóvenes que sueñan un Chile nuevo y mejor, que presentan sus demandas con claridad y mirada de conjunto, que dialogan sin esconderse y sin violencia, y que se entregan al estudio para prepararse haciendo de nuestros colegios y universidades espacios de encuentro y sana convivencia.
- Señor, Dios eterno, gracias por los niños, por todos y cada uno de los niños y niñas de Chile. Tú, Dios viviente los llamas a la vida a través de sus padres. Pero todos somos responsables de que nuestros niños y niñas puedan crecer en un ambiente saludable, sano. Te damos gracias por tantas personas que no se quedan en las palabras, sino que trabajan por cuidar, acompañar y enseñar a nuestros niños.
- Señor, Dios eterno, gracias por las mujeres que son generosas en su aporte a la sociedad, que entregan ternura y firmeza, que abren caminos y saben consolar y sanar no sólo las heridas del cuerpo sino también las del espíritu.
- Señor, Dios eterno, gracias por los que cuidan la vida desde el primer momento de su concepción hasta el último suspiro. Cada vida, cada persona, es valiosa en sí misma y no se puede valorar por su producción o rendimiento. Podemos lograr los bienes e instrumentos más sofisticados, podemos empeñarnos en las actividades y deportes más exitosos, pero “si no tengo amor”, si mi vida no tiene un sentido… Porque la vida y el amor se cuidan en el matrimonio y la familia, te damos gracias por todos los que viven su matrimonio y su familia con fidelidad y generosidad y por todos los que ayudan y protegen al matrimonio y la familia.
- Señor, Dios eterno, gracias por los trabajadores: los mineros, los agricultores, los obreros, los comerciantes que colaboran con su trabajo bien hecho en la obra de la creación y ofrecen un producto satisfactorio a sus compatriotas. Son muchos los que se preocupan y cuidan de la casa común; te damos gracias por ellos, y te pedimos que todos crezcamos en espíritu ecológico para que podamos vivir sanamente sin contaminación y respetando a los animales y a las plantas, a los ríos y a los mares.
- Señor, Dios eterno, gracias por los que buscan la verdad, la hacen noticia y con su trabajo desde los medios de comunicación social la comparten con sus compatriotas y la entregan al mundo. Aunque tenga las técnicas más modernas y poderosas, aunque hiciera las cosas más admirables, si no tengo amor, no me sirve para nada: gracias por los comunicadores y líderes de opinión que saben amar a sus compatriotas y dar sentido a la vida de los chilenos.
- Señor, Dios eterno, gracias porque en tu providencia nos has llamado a monseñor Lorenzelli y a mí a servir a esta Arquidiócesis de Santiago; gracias por quienes nos precedieron en este servicio y por quien ha representado a la Santa Sede en medio nuestro.
- Señor, Dios eterno, gracias por tantos sacerdotes y diáconos, religiosas y religiosos fieles, generosos y sacrificados, gracias por los buenos pastores y pastoras de las distintas iglesias, que se desviven con sus palabras y con sus obras para que tu Evangelio llegue a todos, de manera que cada uno pueda tener vida plena y abundante.
Señor, Dios eterno, tenemos problemas, limitaciones, heridas y pecados. Tú nos convocas hoy a las Fiestas Patrias, Tú nos orientas hacia lo positivo y logrado. Llamados a colaborar y no al enfrentamiento; al diálogo y no a la descalificación; al respeto y no al insulto… vamos construyéndonos unos a otros, bajo la mirada y el cuidado de la Virgen María, Madre y Reina de esta Patria nuestra que es Chile. Tenemos problemas, limitaciones, heridas y pecados. Por eso reunidos en estas Fiestas Patrias imploramos:
“Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, Como lo esperamos de ti. A ti, Señor, me acojo, No quede yo nunca defraudado”.
Fuente: Comunicaciones, Arzobispado de Santiago.

