Chile, una loca geografía

Chile, una loca geografía
Singular complejidad geográfica de Chile.

Nada me ha parecido más ilustrativo que las palabras de un agudo periodista y profesor húngaro como Tibor Mendé, que ha querido subrayar a través de una leyenda la singular complejidad geográfica de Chile.
…[Cuenta que el Padre Eterno se preparaba a descansar después de la fatigosa semana de la creación del mundo, cuando un arcángel vino a decirle que, concluida la fabricación del globo, había sobrado un montón de material ya sin provecho. ¿Qué hacer con esa arena, esa agua, esas piedras, esa nieve, esas plantas esas flores? El Padre Celestial ordenó ceñudo que fueran a botar lejos los escombros heterogéneos, y un grupo de ángeles, en presurosa obediencia, agarraron la extraña carga, llegaron al rincón más distante y echaron todo tras una enorme empalizada. Así nació Chile, tierra paradójica que discurre entre la nevada cordillera de picachos que se empinan hasta los 7.000 metros y el mar extenso de profundidades equivalentes; tierra en que se conjugan los desiertos salobres y arenosos, las sierras agrestes, los rientes y floridos valles, los azules lagos orlados de bosques, y los fiordos y ventisqueros]…

Pero Chile no sólo exhibe en su interior la imagen de grandes contrastes. Situado en el occidente de Sudamérica, a la larga distancia de la culta Europa, encerrado entre duras fronteras naturales como son el desierto del norte, los Andes, el amplio Pacífico y los hielos del Polo Sur, Chile semeja una solitaria isla. Este aislamiento extremo marcaría nuestra formación de carácter y fisonomía chilena.

Por Dolores Pizarro Vidal