La opinión del médico (Tercera Parte)

La opinión del médico (Tercera Parte)
Alcohólicos anónimos (foto internet)

Hace unas semanas comenzamos con un capitulo que está presentado por un médico que trabaja en el tratamiento de adictos al alcohol y a las drogas, ampliando sus ideas dio a Alcohólicos Anónimos una segunda declaración que exponemos a continuación.

El Doctor escribe:

Los hombres y las mujeres beben, esencialmente, porque les gusta el efecto que produce el alcohol. La sensación es tan evasiva que, aunque admiten lo dañino, no pueden después de algún tiempo discernir la diferencia entre lo verdadero y lo falso. Les parece que su vida alcohólica es la única normal. Están inquietos, irritables y descontentos hasta que no vuelven a experimentar la sensación de tranquilidad y bienestar que inmediatamente les produce unas cuantas copas –copas que ven a otros tomar con impunidad. Después de haber vuelto a sucumbir al deseo imperioso, pasan por las bien conocidas etapas de la borrachera, emergiendo de ésta llenos de remordimientos y con la firme resolución de no volver a beber. Esto se repite una y otra vez, y a menos de que la persona pueda experimentar un cambio psíquico completo, hay muy pocas esperanzas de que se recupere.

Por otra parte, por extraño que parezca a quienes no lo entienden, una vez que ha ocurrido el cambio psíquico, la misma persona que parecía condenada a muerte, que tenía tantos problemas y se creía incapaz de resolverlos, repentinamente descubre que puede fácilmente controlar su deseo por el alcohol y que el único esfuerzo para ello es el de seguir unas sencillas normas.

 Algunos individuos han recurrido a mí, presas de la desesperación, y me han dicho con sinceridad: “¡Doctor, no puedo seguir así! ¡Tengo la vida por delante! ¡Necesito parar pero no puedo! ¡Usted tiene que ayudarme!”

 Cuando se tiene que afrontar este problema, si el médico es sincero consigo mismo, a veces tiene que sentir su propia insuficiencia. A pesar de que dé todo lo que pueda dar, con frecuencia no es suficiente. Uno piensa que se necesita la intervención de algo más, aparte del poder humano para que se produzca el cambio psíquico esencial. Aunque el conjunto de recuperaciones como resultado de esfuerzos psiquiátricos es considerable, los médicos tenemos que admitir que hemos hecho poca mella en el problema en conjunto. Hay muchos tipos que no responden  al enfoque psicológico ordinario.

 No estoy de acuerdo con los que creen que el alcoholismo es enteramente un problema de control mental. He tratado a muchos individuos que, por ejemplo, habían trabajado por espacio de meses en un problema o negocio que tenía que resolverse favorablemente para ellos en fecha determinada. Se habían bebido una copa, uno o dos días antes de esa fecha, y el fenómeno del deseo imperioso había adquirido una preponderancia inmediata sobre los demás intereses y, por lo tanto, no habían cumplido con aquel compromiso tan importante. Estos individuos no bebían para escapar; estaban bebiendo para aplacar un deseo imperioso que estaba más allá de su control mental.

Hay muchas situaciones motivadas por el fenómeno del deseo imperioso y que impulsan a los hombres a consumar el supremo sacrificio en vez de seguir luchando.

La clasificación de los alcohólicos parece sumamente difícil, y el tratar de hacerla con detalle está fuera de los propósitos de este libro. Existe, por ejemplo, el psicópata, mentalmente desequilibrado. Todos están familiarizados con este tipo, el que constantemente está diciendo que va a dejar de beber para siempre. Sien un arrepentimiento exagerado y hace muchas resoluciones pero nunca toma una decisión.

Existe el individuo que no está dispuesto a admitir que no puede beber ni una copa; planea distintas maneras de beber y cambia de marca o de lugar. Tenemos el que cree que después de un período  de haber estado sin beber puede hacerlo sin peligro. También tenemos el maniático-depresivo- tal vez éste sea el que menos pueden comprender sus amigos- acerca del cual puede escribirse todo un capítulo.

(Hasta la próxima semana)

Fuente: Copyright ©1939, 1955, 1976 por Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

Por: Alcohólicos Anónimos: Grupo “Transmítelo” Heráldica Nº8897 Pudahuel Teléfono +56963720276