
Cuando en enero del próximo año, el Papa Francisco pise tierra chilena, será la segunda vez que un Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica y Romana visite nuestro país.
Como es de público conocimiento, en ese mismo instante comenzaran o se harán patentes aún más, las inevitables comparaciones entre ésta visita y la que protagonizó el Papa Juan Pablo II en el año 1987.
Para comenzar, algunos dirán que el Papa Argentino sólo estará tres días en Chile, en contraposición con el extenso periplo de seis jornadas que realizó por nuestro país el Papa Polaco hace 30 años, considerando además, que Francisco no sólo estará menos tiempo en Chile, sino que también, su estadía será más costosa que la de Juan Pablo II.
Luego y como es de esperar, otros pondrán el énfasis y la voluntad en las manifiestas diferencias de contexto, en el marco de ambas visitas papales, que hay entre el Chile de hoy y el Chile de 1987.
Respecto a esto último, los argumentos son varios.
A finales de la década de los 80, la cantidad de chilenos y chilenas que se declaraban fervientes devotos de la Iglesia Católica casi superaba, el 80%. Hoy, según las últimas estadísticas al respecto, alrededor del 60% de la población, reconoce su fe en el marco de las prácticas de las iglesia romana.
Por otra parte y en términos económicos, en 1987 estábamos en el suelo. Los números sobre la pobreza de aquel entonces, así lo certifican. Hoy, en cambio, si bien es cierto que sigue existiendo niveles de pobreza considerables, estos son significativamente menores que a finales de la década de los 80, objetivamente hablando.
Respecto de los Derechos Humanos, durante casi toda la década de los 80 la situación en el continente y particularmente en el país, era terrible y horrible. Sin ir más lejos, la Iglesia Católica chilena se involucró directamente en la defensa y posterior difusión y respeto de los mismos, a través de instancias como el Comité Pro – Paz y la Vicaría de la Solidaridad. Hoy nuestra sociedad ha institucionalizado la defensa de los Derechos Humanos a partir de una mirada contemporánea que va más allá de las consideraciones religiosas sobre el tema y que se manifiesta por medio de organismos civiles como el Instituto Nacional de Derechos Humanos.
Sobre los temas vinculados al medo ambiente, y el desarrollo o crecimiento económico sustentable, con respeto a la naturaleza, poco se discutía en 1987. No es fácil constatar algún discurso, alocución u homilía del Papa Juan Pablo II, que haya sido pronunciado en Chile durante su visita en tal sentido. En cambio hoy, el Papa Francisco ha sido enfático en señalar el rol activo que debe jugar la Iglesia Católica y su feligresía en la defensa del medio ambiente. Laudato Si’, su segunda encíclica, es clara al respecto.
Sin embargo y a pesar de todas las diferencias que se podrían seguir estableciendo entre ambas visitas papales a nuestro país, en virtud del sano ejercicio de la comparación, lo cierto es que para que dicho ejercicio sea medianamente justo, no es posible pasar por alto, ni dejar de mencionar y considerar, alguna de las coincidencias apostólicas y evangelizadoras de fondo que podrían haber entre ambos Papas.
En tal sentido, lo más probable es que Bergoglio, al igual que Wojtyla, venga a nuestro país con un mensaje centrado en la paz, el respeto, la justicia y el mutuo entendimiento entre las personas. En esa línea y siguiendo los pasos del Papa Juan Pablo II en el año 1987; es posible que el Papa Francisco reafirme y reivindique el rol de la Iglesia Católica en la sociedad civil, sobre todo ante la inminente y constante secularización de la vida en comunidad.
Por otro lado, no debería extrañar que el Papa Argentino, tal como el Papa Polaco, haga un ferviente llamado para que los chilenos seamos menos egoístas, menos soberbios y más generosos y humildes. En tal sentido, no cabe duda, que frases como: “Los pobres no pueden esperar” y “El amor es más fuerte”, podrían tener su correlato en alguno de los discursos u homilías que tiene en consideración el Papa Francisco para la feligresía local que lo reciba el próximo año.
Coincidencias más, diferencias menos, sea Bergoglio o sea Wojtyla, en la práctica, en enero del 2018 , una vez más los chilenos tendremos la posibilidad de ver, recibir y compartir con uno de los personajes más influyentes de la actualidad, el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica y Romana.
Texto: Alejandro Rojas.
