
Su padre, Mario Reyes, señala que la intensidad del rastreo ha bajado en las últimas semanas por falta de apoyo, sobre todo de las autoridades. “Estamos solos. Le hemos mandado cartas a la Presidenta, al ministro del Interior, pero cero respuestas”, dijo a Tropezón.
Pudahuel, Santiago de Chile, 17 de abril 2017. La esperanza es lo último que se pierde. Consigna que el pudahuelino Mario Reyes persigue hace exactamente 51 días, cuando su hijo, que tiene el mismo nombre, desapareció tras el fatal aluvión ocurrido en Cajón del Maipo.
Si bien desde un principio Mario y su familia recibieron ayuda, hoy el panorama es completamente diferente. El también dirigente vecinal conversó con diario Tropezón, señalando que durante las últimas semanas se han sentido solos. Admite que vecinos y amigos lo acompañan en la angustiosa búsqueda, pero que la ayuda de las autoridades deja mucho que desear.
“Estamos solos. Le hemos mandado cartas a la Presidenta, al ministro del Interior, pero cero respuestas. Así también del municipio de Pudahuel. Son un cero a la izquierda. La gente de donde vivo yo nos ha ayudado bastante, así también personas del hogar donde me crie, Fundación mi Casa, y así persona de regiones”, dijo.
“Carabineros y PDI están atentos porque son parte de la investigación, pero necesitamos manos para la búsqueda. Sábados y domingos nos juntábamos 150 personas, y ahora vamos en 50. En la semana hay 5 o 10 personas solamente”, agregó.
Además admite que están recurriendo a la ayuda de un médium para poder encontrar a su hijo, quienes han señalado algunos lugares de referencia para el rastreo.
El esfuerzo de Mario y su familia ha sido máximo. Desde que supieron la noticia de su hijo que no han dejado de ir al Cajón del Maipo. Búsqueda que también tiene un gasto importante para el vecino, el cual en parte, ha sido amortiguado por la ayuda de algunos pudahuelinos, sobre todos los de su población quienes cada cierto tiempo aportan a través de rifas.
Solidaridad que no se ha visto por parte del municipio, del Gobierno o empresario. “El aporte de los vecinos nos ha servido para bencina. Alimento tampoco nos ha faltado. Lo que sí necesitamos son maquinarias que faciliten la búsqueda, las cuales tienen un costo de 400 mil pesos por día, cifra que no podemos pagar”, cerró.
