Abuso Sexual Infantil Imprescriptible con urgencia

Abuso Sexual Infantil Imprescriptible con urgencia
Jimena Ávila Ramírez
Jimena Ávila Ramírez

Según datos de Carabineros de Chile, existen cerca de cincuenta a sesenta denuncias por abuso sexual infantil diariamente, por cada niño o niña que devela, habrán seis que no lo harán hasta muy entrada la edad adulta.

Hace poco tiempo conocimos el fuerte testimonio de la atleta nacional Erika Olivera y los crudos abusos sexuales y violencia reiterada a la que fue sometida durante su infancia y adolescencia nada menos que por quien creía era su padre. La semana recién pasada la actriz de fama mundial Jane Fonda de 79 años de edad, reveló durante una entrevista que fue violada en su niñez. Estos dolorosos ejemplos dan cuenta de que existen muchas víctimas de abusos sexuales en la infancia que sólo se atreven a hablar después de varias décadas de sucedidos los hechos.

En el año 2010 fue impulsado por Patricio Walker (DC) y Jaime Quintana (PPD) un Proyecto de Ley que busca que delitos como el Abuso Sexual Infantil no prescriban, al igual que los Crímenes de Lesa Humanidad, y de esta forma acabar con la impunidad de la que gozan los abusadores, quienes hasta ahora continúan normalmente con sus vidas y lo que es peor, en un gran porcentaje de ellos cometiendo el mismo delito. Este Proyecto de Ley fue presentado poco después de conocerse los abusos cometidos por el sacerdote Fernando Karadima, ocurridos algunos de ellos hace más de 30 años. El Proyecto fue archivado en 2014 y desarchivado en julio de 2016 luego de conocida la denuncia realizada por Erika Olivera.

En esa oportunidad la psicóloga Vinka Jackson y el doctor James Hamilton presentaron frente a la Constitución de la Comisión de la Cámara de Diputados una carta de petición con más de cinco mil firmas, y la elaboración de un informe en donde se argumenta la urgencia a la solicitud de legislar la imprescriptibilidad cuando se trata de niños que fueron vulnerados sexualmente. El informe detalla el fuerte impacto de este flagelo cuando es sufrido durante la infancia y/o adolescencia, el cual se expresa en muchos ámbitos que van dejando huellas profundas en la salud, en las relaciones interpersonales y en la calidad de vida de los sobrevivientes. Incluso hoy en día gracias a los avances tecnológicos en imagenología se puede contar con evidencia tangible de los graves daños causados a nivel neurológico, como daños permanentes o de largo plazo en la estructura y fisiología del cerebro que alteran las funciones de la atención, de la memoria, del aprendizaje, de los mecanismos de alerta, y de adquisición y/o extinción del miedo. Las consecuencias psicológicas más frecuentes son el estrés post traumático y la depresión, también trastornos vinculares, del ánimo, de personalidad, enfermedades psicosomáticas, etc. Muchas de estas alteraciones se manifestarán durante toda la vida del sobreviviente.

Definitivamente el proceso de reparación es largo y tal vez nunca acabe, pero comienza precisamente una vez que se es capaz de hablar, simultáneamente la justicia forma parte esencial de este difícil camino hacia la sanación, sin embargo nuestra ley establece que el plazo de prescripción en delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes se computará desde el día en que éstos alcancen su mayoría de edad hasta, según la tipificación del delito, cinco o diez años después, o sea como máximo la víctima no debe pasar los 28 años, después de transcurrido el plazo, toda denuncia quedará prescrita. Esto no se condice con muchos estudios que demuestran que quienes no denunciaron durante su infancia o adolescencia lo más probable es que tarden cerca de 20, 30 o más años en develar el abuso del que fueron víctimas. El asunto lo tienen muy claro países como Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, algunos estados de México y de Estados Unidos y desde hace poco Argentina, quienes han legislado a favor de los Derechos Humanos de miles de adultos sobrevivientes de abusos.

En Chile hoy no podemos quedarnos atrás si se trata de vulneraciones graves perpetradas hacia niños, niñas y adolescentes, independientemente de los años que hayan pasado, el estado debiera garantizar una justicia real y eficiente para quienes han sido silenciados por el temor, la vergüenza, la incomprensión y el prejuicio social. Frente a esta imperiosa necesidad de sanación y dignidad, es que se requiere con suma urgencia esta ley que declare al Abuso Sexual Infantil imprescriptible. Por los niños de ayer, por los niños de hoy y por los niños de mañana.

Por: Jimena Ávila Ramírez (Red Infancia Chile Ong.)