
Estimados vecinos: Volví a nuestro Chile y a mi “Barrancas” después de veintiocho años viviendo en un país tan desarrollado como el nuestro – “Portugal” – más exactamente en Lisboa, que es una pequeña capital mezcla de Santiago y Valparaíso con un centro como el nuestro, solo que metido entre siete colinas y con funiculares.
Encontré en Portugal cosas absolutamente iguales a las características de aquella Barrancas que dejé en 1978, vecinos que se saludan y se conocen entre sí, vecinos que solidarizan cuando ven a otra familia en mala situación, personas a las que les podía pedir prestada una taza de azúcar que devolvíamos a estos, cuando podíamos comprarla.
Hoy, después de diez años de vivir nuevamente en Chile, me encuentro con que las cosas han cambiado del cielo a la tierra, plazas en que los que mandan son aquellos que las utilizan para vender droga, personas que ven esto y no son capaces de dar un “paralé”. Es decir, hemos perdido mucho de nuestros puntos de encuentro en beneficio de la parte oscura de nuestra sociedad. Debemos recuperar nuestras calles y plazas.
¿Prisiones? Hemos dejado un pequeño porcentaje de lumpen en las calles y nosotros mismos hicimos prisiones de en nuestras casas, sellándolas con grandes rejas en nuestros jardines y más rejas en nuestras puertas y ventanas.
Pero ¿Es tan grande la fuerza de los delincuentes? Creo que no, siempre ha sido así, la diferencia está en que los medios de comunicaciones se han dedicado a difundir este tipo de noticias. No excluyo a ningún medio sea prensa, radio y especialmente la televisión. Esto no es solo de ahora, esto viene desde 1970 cuando intentaban hacer creer a nuestro pueblo que era peligroso salir a las calles, cuando no querían que nosotros los pobres no tuviéramos derecho a protestar. En aquel tiempo el porta estandartes de este tipo de información era el diario de Agustín Edwuards, hoy las cosas continúan igual, solo que ahora el 99% de los medios son propiedades de grandes empresas que pertenecen a los poderosos de nuestro país.
Ahora comienza a agotarse este tema y como la idea de los dueños de los medios de comunicación es mantenernos lo más aislados que sea posible, repiten y repiten noticias de la corrupción en la política y casos de delincuencia donde sobresalen los portonazos pero, ¿no es igual de delincuente aquel político que aquel ladrón de autos? Para mí, son la misma cosa. No me hacen diferencia, uno roba al dueño de un vehículo y el otro – peor aún – nos roba a nosotros, es decir, a todos los chilenos. Tal vez la única diferencia está en que al ladrón lo llevan directamente a la cárcel (cuando consiguen pillarlo) y al corrupto si no lo dejan en libertad con una pequeña fianza, lo ponen en su propia casa y generalmente esta fianza no llega a ser el diez por ciento de lo robado. Buen negocio.
Es verdad que hay corrupción, también es verdad que hay delincuentes en nuestras calles, pero, ¿no lo ha habido siempre? Desde mi punto de vista estos porcentajes se repiten desde 1967 hasta nuestros días. No hay más ni menos delincuente y políticos corruptos que hace cuarenta y cinco años atrás (Si pueden lean un pequeño libro de Gabriel Salazar titulado “Los niños Huachos” en la historia de Chile). Solamente que al repetir tantas veces la misma historia, cada día nos hacen creer que todo el mundo es delincuente obligándonos a vivir encerrados en nuestras prisiones, es decir en nuestras casas. En pocas palabras, delincuentes siempre los hubo y políticos corruptos también, a lo largo de toda nuestra historia.
Dá que pensar… ¿No le parece?
René Bravo Torres BI – 5786623-3
