Niños que no quieren ir al colegio: Niños deprimidos

Niños que no quieren ir al colegio: Niños deprimidos
Foto de referencia
Foto de referencia

Pudahuel, Santiago de Chile, 01 noviembre 2016. En estas fechas comienzan a llegar a mi consulta muchos niños de Pudahuel con una considerable tasa de inasistencia, dificultades de conducta y/o un deficiente rendimiento escolar. Son niños que paulatinamente fueron excusándose para no ir al colegio (municipal o particular subvencionado), casi siempre, desde mediados de año. Hasta que llegando septiembre, octubre están arriesgando repetir por sus faltas y/o bajas notas. Pese a todas las estrategias que han utilizado sus padres, primero tratando de convencerlos y después amenazándolos, se oponen a estudiar.

Respecto a sus comportamientos, se muestran impulsivos, irritables, agresivos y desafiantes de la autoridad. Pierden motivación por escribir y hacer tareas en clases y en casa. Se distraen fácil, conversan y se mueven más en la sala, se aíslan o pelean en el recreo. No respetan ni se comprometen con el contexto educacional porque para ellos se ha vuelto una zona inhóspita.

Aunque cada niño tiene su propia historia y traumas asociados, una constante en sus casos es la falta de reglas y límites claros en su crianza. Con madres sobreprotectoras que temen instalar normas y hábitos y padres autoritarios que imponen orden y obediencia a través del miedo. Esta indeseable combinación deja al niño frente a una realidad subjetiva ambivalente e inconsistente, donde tiene a una figura materna que le da una libertad ilimitada y a una figura paterna que restringe y castiga esa misma libertad.

Por otra parte, muchos sufren acoso escolar y los adultos a cargo hacen caso omiso a estas agresiones. Es decir, en el colegio están y se sienten desamparados, en un mundo donde nadie los defiende ni resuelve las situaciones conflictivas que los apremian. Adicional a esto, profesoras y profesores son vistos como personas que gritan, se enojan y retan. Ante esto reaccionan con rebeldía, lo que desencadena una tensa relación estudiante-docente.

Las incongruencias en la dinámica familiar, con vínculos parentales enajenantes, facilita que el niño vea en el profesor o profesora una imagen atemorizante, rara vez protectora o merecedora de admiración y respeto. Por tanto, se va resistiendo a todo lo que representa educarse o aprender, siendo incapaces de responder a la presión de sus padres.

Entonces el niño entra en caos, sin saber afrontar este escenario estresante, difuso y coercitivo. Así que, se deprime, convirtiéndose para sus padres y profesores en un (niño) problema.

Estos pequeños necesitan ayuda profesional y terapéutica para sobreponerse a esta sintomatología, ya que los castigos y reproches sólo intensifican y vuelven crónico su malestar.

 Marcia Bravo C. Psicóloga Clínica en Actimed: Kawel 297, Pudahuel Sur. Fono: 227479660. Consultas y comentarios en psicologa.pudahuel@gmail.com        +569 95171031