La crisis

La crisis
Nadie le resulta indiferente escuchar esta palabra
Nadie le resulta indiferente escuchar esta palabra

En estos días a nadie le resulta indiferente escuchar esta palabra. Más aun, considerando la cantidad de veces que ha sido repetida durante este último tiempo. Está en todas partes: en el trabajo, en la casa, en el colegio, en la iglesia, en la política, en la tele, en el ejército, en la micro, en los diarios, en el día, en la noche, en el futbol, en internet, en la mañana, en la tarde, despierto, dormido, etc, etc, etc.

“Puta gueon estoy en crisis con mi pareja”; “Estamos en crisis, no hay pega”; “Está la cagá en la política, eso es la crisis; “Hasta los milicos se arreglan los bigotes gueon, entramos en crisis”; “Los curas son degenerados, la iglesia está en crisis” y otras cientos y miles de frases y expresiones propias de nuestro lenguaje, son ejemplo de lo anterior.

Al parecer, la crisis llegó para quedarse y el diagnóstico es transversal. Algunos dicen que las crisis, cualesquiera que estás sean, son oportunidades para mejorar, avanzar y evolucionar en la vida. Que vistas con calma, y en su mérito, una crisis es la instancia ideal para poner a prueba lo mejor que tenemos, cambiando, muchas veces, lo malo por lo bueno.

Visto de este modo y así como están las cosas, lo único que nos queda entonces por hacer es enfrentar la crisis, superar la crisis, derrotar la crisis, aprovechar la crisis, gestionar la crisis, palear la crisis, o definitivamente, terminar con la crisis.

Son varias las alternativas que podemos tomar. En primer lugar sería bueno determinar o precisar de qué tipo de crisis estamos hablando, para así poder evaluar sus posibles soluciones.

Según los últimos antecedentes o síntomas que dan cuenta de la crisis en nuestro país, ésta sería de carácter general, social, político – institucional y transversal, por cuanto no solo afecta a los individuos y sus legítimos intereses, sino que también a toda la sociedad en su conjunto y en todos sus niveles. Dicho esto y considerando los tiempos que corren, ha llegado el momento de que reflexionemos seriamente y con altura de miras sobre el país que tenemos y que país queremos construir para todos en los próximos años.

Quizás es muy pronto para ver en el horizonte posibles soluciones definitivas a la crisis, que sean eficientes en el corto plazo. Pero por el contrario, es el momento preciso para sugerir, con fuerza y razón, que podríamos hacer mientras tanto, como sociedad, para terminar con la crisis, entendiendo esta como una oportunidad para que Chile mejore.

Cambiar el sistema de pensiones, preocuparnos con rigurosidad de nuestros niños y niñas, avanzar realmente en temas como una mejor educación, sanear totalmente y de una vez por todas el sistema político, dignificar la salud y a las mujeres, transparentar la gestión de las fuerzas armadas, carabineros, investigaciones y gendarmería, mejorar los niveles reales de participación ciudadana, modernizar el mercado laboral, aumentar la justicia social, abrir más espacios de participación a los jóvenes y reconocer nuestras raíces indígenas y minorias, son algunas de las cuestiones que podríamos empezar a modificar como sociedad y como individuos para que nuestro país deje atrás esta crisis, esta palabra que nos molesta, aqueja y agobia cada vez que la escuchamos, en la tele , en la micro, en la radio, etc, etc, etc..

Texto: Alejandro Rojas (Columna de opinión)

Foto y diseño: Víctor Alegría