
Aunque nuestra comuna cuenta con gran número de deportistas de nivel nacional, los aportes que reciben son mínimos. La política de ayuda desde el municipio es precaria. ¿Por qué? A continuación, conoceremos una triste realidad comunal a través de Analía Fernández, una de las mayores promesas del deporte chileno.
El Concejo Municipal del 25 de noviembre fue bastante particular. El salón estaba lleno. En medio de la gente Analía Fernández, pudahuelina, esgrimista, esperaba su turno, junto a su madre, para solicitar a los concejales que le ayudaran a conseguir el auspicio de empresas para viajar a competir a Argentina. Le falta un millón de pesos. Tras exponer su caso, los concejales enérgicamente se comprometieron a ayudarla. La deportista y su madre, hasta hoy, siguen esperando, si bien en el último concejo del diciembre 2015, surgió una luz de esperanza de apoyo por parte de estas autoridades.
Analía Belén Fernández, 1 metro 80, 17 años, nació para el deporte. Su madre, Lorena Canales, ex atleta, le inculcó desde niña su pasión. “A los cinco años tengo recuerdos de salir a trotar con mi mamá. Entrenábamos todo el día”, dice Analía. A los 10 años ya entrenaba en el Estadio Modelo de Pudahuel cuanto deporte se le cruzara por enfrente: partió con el patín carrera, luego vino voleibol, hándbol, cheerleader. En el estadio la conocen todos.
Uno de esos conocidos le dijo que fuera al Centro de Alto Rendimiento (CAR). Lorena la llevó. Comenzó practicando gimnasia. Como le gustaba probar todos los deportes un día del 2011 tomó la espada y quiso hacer esgrima. “No me soltaron más”, recuerda Analía. Por sus habilidades innatas le dijeron que podía llegar lejos. Un año después ya era número de Chile en cadetes. Desde entonces ha sido la campeona nacional en cadetes y juveniles año tras año, convirtiéndose en una de las mayores promesas del deporte chileno.
Su máximo logro es el triple oro ganado este año en el sudamericano de esgrima en Bogotá. La prensa colombiana la catalogó como la figura del torneo. A pesar de todo eso, la ayuda que recibe esta deportista es impactantemente baja. Aunque vive en uno de los block más peligrosos de la avenida Bonilla y sea de escasos recursos, la Federación de Esgrima no le aporta nada. Y del municipio recibió este año, por primera vez, un aporte anual de 300 mil pesos en implementos.
Desde el Departamento de Deportes del municipio dicen estar con las manos atadas. Hace 3 años propusieron crear una beca para deportistas destacados, cosa que nunca se ha materializado en Concejo Municipal. “No podemos aportar con dinero a personas naturales según la ley”, asegura Patricia Durán, encargada de gestionar los aportes. Pero sí pudieron este año ayudar con la compra de implementos a 15 deportistas pudahuelinos seleccionados nacionales, como Analía.
Según Ulises Herrera, jefe del Departamento de Deportes, se ha estudiado la experiencia y legalidad de otras comunas que cuentan con una beca, por lo que tiene esperanzas de que la propuesta para el 2016 sea aprobada. La beca contaría con un presupuesto de 8 millones que se deberán repartir entre todos los deportistas que cumplan los requisitos. El aporte sería en dinero.
A pesar de eso, Ulises Herrara explica que no ha existido una buena política de ayuda porque, según él, no es función del municipio ayudar a estos deportistas de elite. “Eso le corresponde a las Federaciones deportivas. Nuestra prioridad es fomentar el deporte en toda la población. Debemos tener actividades para todos”, asegura Ulises. Por su parte, Lorena Canales, madre de Analía, dice sobre este punto: “no puede ser que Pudahuel sólo tenga talleres deportivos que duran un tiempo corto, y no escuelas donde se les enseñe en serio el deporte a los jóvenes. Se gasta la plata en zumba, yoga y cosas así. Hay muchos niños que quedan en el camino por falta de ayuda”.
Analía y su madre siguen esperando la llamada de alguien del municipio o alguna empresa que auspicie. “Después de ese Concejo Municipal, sólo tú nos has llamado. Seguimos esperando que los concejales cumplan el compromiso”, dice Lorena. Con todas las barreras que asoman en el futuro, Analía dice segura: “no imagino mi vida sin el deporte. Es a lo que me quiero dedicar para siempre”. Lorena tiene una visión similar: “si no creyera que mi hija puede llegar muy lejos, hace rato hubiese bajado los brazos. Si tenemos que vender todo para que viaje, lo vamos a hacer”.
Por Jonathan Mardones


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