Antonia Verguño: La promesa de la gimnasia rítmica que vive en Pudahuel

Antonia Verguño: La promesa de la gimnasia rítmica que vive en Pudahuel
Antonia Verguño
Antonia Verguño

Con tan sólo 10 años, la pudahuelina ya es número uno de Chile y vicecampeona sudamericana. Descubrió el deporte en un taller impartido en nuestra comuna, y desde ahí no ha parado de triunfar. Hasta el momento, no tiene límites.

Una de las deportistas con mayor proyección en la gimnasia rítmica de nuestro país es Antonia Verguño, de 11 años, que vive en el sector de Noviciado en Pudahuel. El 2014, en el Campeonato Sudamericano de Cúcuta, Colombia, Antonia obtuvo cinco medallas de plata, en distintas competiciones, destacándose como una de las mejores en la delegación chilena, que logró una participación histórica.   Actualmente es la número uno de Chile en su categoría y vicecampeona sudamericana.

Todo partió por un taller de gimnasia impartido por la municipalidad en el estadio Modelo, cuando Antonia tenía sólo ocho años. Su madre, Eliana Zaso, la llevó sin muchas expectativas. “Al verla, una vecina se me acerca y me pregunta si Antonia practicaba en algún lugar. Yo le digo que no, que era primera vez que hacía gimnasia”, confiesa Eliana.

La vecina le recomendó llevarla al Centro de Alto Rendimiento (CAR), donde entrenan las mejores. Así lo hizo. La pudahuelina quedó y al tiempo ingresó a un club donde comenzó a profesionalizarse.

El 2014 fue su año. La ascendieron a la elite para competir torneos nacionales e internacionales. “En su primera competencia de elite yo no tenía ninguna expectativa. Le dije que simplemente probara, que esta era una experiencia de vida. Para sorpresa mía sacó primer lugar en todas las competencias. Me emocioné mucho”, relata su madre.

Sin embargo, el sacrificio que la familia debe hacer es sumamente grande. “El deporte es muy caro. Los implementos son caros. Además, tenemos que financiar los viajes a otros países por nuestra cuenta. Siempre estamos haciendo rifas o bingos para costear los pasajes”, cuenta Eliana.

A pesar de entrenar de lunes a viernes de 4 a 8 de la tarde en el Car,  es una de las mejores de su curso, en el colegio Brasilia de Noviciado. “El deporte la hizo ser disciplinada. Se acuesta temprano, es preocupada de sus estudios, es esforzada”, sentencia su madre. Y agrega que “mis expectativas simplemente son que ella sea feliz, que haga lo que le gusta. En cambio Antonia quiere ser la mejor. Pretende clasificar a un mundial y a las olimpiadas”.

Por Jonathan Mardones