El pudahuelino Benjamín Inostroza: De goleador histórico a sparring de la selección

El pudahuelino Benjamín Inostroza: De goleador histórico a sparring de la selección

SPARRING 1

El 12 de septiembre de 2012. La Universidad de Chile pierde 2-1 contra Santiago Morning y Jorge Sampaoli, DT de la U, está desesperado en la banca del estadio Santa Laura.

 Minuto 79. La jugada es de esos momentos poco usuales en el fútbol, de esos raros, casuales, milagrosos: el defensa de Santiago Morning intenta sacar el balón del área, pero la pelota en vez de viajar por el aire en cualquier dirección, rebota en el cuerpo de Luciano Civelli, delantero de la U. Civelli la controla y corre en diagonal al arco para enfrentar mano a mano al portero, preparando el remate para el gol.

SPARRING 2Y otra vez sucede: el disparo pudo pegar en el cuerpo del arquero, pudo ser gol, pudo irse afuera, pero no, nada de eso; la pelota rebotó en el palo y quedó en los pies de Benjamín Inostroza, juvenil de la U que nunca había disputado un partido profesional. Sin arquero y en área chica, pateó esa pelota cargada de milagro que lo dejaría registrado en la historia del fútbol chileno: Benjamín es el jugador más joven en anotar un gol en nuestro fútbol profesional, con 15 años, 5 meses y 2 días.

Hoy este pudahuelino tiene 18 años y es una de las promesas de la Universidad de Chile. Y no sólo eso: fue sparring de la selección chilena en la reciente Copa América. Cuando Alexis, Gary y compañía arriban al país, los sparring son usados para enseñarle a cada uno de los jugadores lo que debe hacer en la cancha. Los jóvenes suplantan los lugares de los titulares para que éstos los observen. A Benjamín en la Copa América  le tocó ser Alexis y Vargas.

La historia de este goleador comienza en las canchas de tierra de Pudahuel, en el club San Luis Beltrán, donde marcó sus primeros goles. Al ver que tenía condiciones, su familia lo llevó a la escuela de fútbol de Sandrino Castec, ex futbolista, ídolo de la U. Tras impresionarlo con su capacidad goleadora, le ofreció ir a probarse a las inferiores de la Universidad de Chile. 11 años tenía cuando fue aceptado.

SPARRING 3En la Sub 15 de la U, en 2011, convirtió 49 goles en un campeonato. Al año siguiente fue el debut profesional y su histórico gol. Todo iba perfecto, vivía un verdadero sueño, su carrera era mágica y promisoria. Pero esa misma suerte que lo dejó solo frente al arco aquella noche en el Santa Laura, no siempre estuvo a su favor.

En los meses previos al Mundial de Brasil (junio 2014),  Benjamín estaba listo para ser notificado que sería sparring de la selección y que viajaría a Brasil. La lista oficial se publicaría un lunes. El sábado anterior Inostroza jugó por los juveniles de la U la fecha correspondiente a su campeonato. En una jugada maldita del partido, el delantero azul se lesionó gravemente la rodilla. El lunes su nombre no estaba en la lista. Más de dos meses estuvo tratando de recuperarse.

Inostroza volvió a jugar y buscó su revancha. A punta de goles convenció a Sampaoli para entrar en la nómina de sparring para la Copa América. El argentino confía en él desde aquel histórico gol. El cuerpo técnico lo designó pelotero en los partidos de la selección en la Copa. Chile ganó todos los partidos, menos uno, contra México. Empate 3-3. Ese fue el único partido en el que Inostroza no estuvo. Y Sampaoli se dio cuenta.

SPARRING 4“Después del partido contra México, el profe le dijo medio en broma medio en serio a uno de sus ayudantes:`¿Inostroza no estuvo? Ya, quiero que esté en todos los partidos que vienen´”, relata hoy Benjamín. Y así fue. No se perdería ningún partido hasta la final, cuando pudo dar la vuelta olímpica junto a los seleccionados.

“Estar con los jugadores de la selección me sirvió para darme cuenta que no son nada del otro mundo, que entrenando constantemente, todos los días, son alcanzables. Y Sampaoli te ayuda a tener esa mentalidad, te hace creer que nada es imposible”, confiesa el delantero azul. “¿Crees que puedes llegar al nivel de los jugadores de la selección?”, le pregunto. “Si uno quiere, puede. Siendo constante, las oportunidades siempre llegan”, sentencia.

Benjamín sí que sabe de aprovechar oportunidades.

Por Jonathan Mardones