Pudahuel, Santiago de Chile, 24 de febrero 2015. Una de las denuncias más frecuentes que llegan a diario Tropezón de parte de los vecinos, es el abuso desproporcionado que hacen algunos malos intencionados, convirtiendo nuestras avenidas principales en microbasurales. Claro que los responsables son los mismos pudahuelinos, que en un gesto poco amable, botan y botan basura sin importar el entorno y las demás personas.
Este fenómeno no solo se da en las calles más concurridas. Los inescrupulosos no respetan lugar desocupado para ser utilizado como punto de acopio de basura. Agrandar la cocina, realizar una ampliación, mejorar la calidad de tu casa, cambiar el televisor, juegos de baño, incluso la muerte de una mascota, todo es material para ensuciar la comuna.
Y, para nadie es una sorpresa que pase un persona con características de estar enfermo por el consumo de alcohol o drogas, y que por sólo una moneda bota todos los desechos de su hogar, librando de responsabilidad al propietario, entregando un problema directo a otro vecinos que recibe la basura frente a su casa aguantando malos olores. ¿A quién le gustaría vivir frente a un basural? Creo que a nadie.
¿Qué se hace para evitarlo?, poco y nada. Las autoridades ponen un letrero que indica multas a quien sea sorprendido en esta mala práctica, y la verdad eso no resulta, donde incluso las personas se burlan botando escombros bajo la misma advertencia.
Las consecuencias de esta acción por parte de los vecinos, y de la poca fiscalización municipal, lleva a elevar el costo de retiro de basura ya que cada limpieza en terrenos ocupados se paga con plata de todos los pudahuelinos. Entonces, si cuidamos y sancionamos al que bota basura de forma inescrupulosa, podríamos tener una comuna más verde, más plazas, con más bandejones limpios. El Pudahuel que merecemos.

