
Muchas personas con el sólo hecho de escuchar la frase “es ferian@”, en forma inmediata se imaginan personas alcohólicas, drogadictas, vagas, mal habladas, sucias, sin educación, etc., falta poco para que piensen que son seres de otro planeta que vienen a contaminar el nuestro.
Pues bien, aunque mucha gente no lo crea, también hay personas en este oficio (uno de los más antiguos de la historia) que son educadas, respetuosas, cultas, universitarias, honradas que cansadas de buscar trabajo en lo que estudiaron, y no encontrarlo por no contar con un buen “pituto” que los ayude a entrar a una empresa, ellos ven una buena opción en este oficio, quiero decir que, en este antiguo tipo de trabajo encontraremos toda clase de personas así como en cualquier empresa, no hay mayor diferencia en ello.
Las ferias libres son como una gran empresa que cuenta con muchos locales comerciales, los cuales son arrendados a las personas con ganas de trabajar, imagina un mall, es el mismo sistema.
Una de las pocas diferencias que existe entre un trabajador de ferias libres y un miembro de alguna empresa cualquiera, es que el comerciante independiente no finge ser lo que no es… si es enojón se enoja, si es rudo lo es, si es falto de educación él no lo oculta, si es educado lo será, ellos no tienen necesidad de quedar bien con un jefe, no están siempre pensando en que serán despedidos, en que necesitan estar ahí, sólo son ellos, no ocultan su sentir. Por el contrario un trabajador, integrante de alguna empresa necesita mantener una imagen, no importa si es real o no, sólo lo hacen porque no tienen opción, muchos soportan los desaires de un supervisor o jefe por el hecho de no poder encontrar otro tipo de trabajo, ya sea por edad, por educación, por necesidad, por lo que sea en muchas ocasiones las personas se ven obligadas a trabajar en lo que no les gusta… y todo por sus familias, por sus necesidades…
El municipio es el encargado de fiscalizar a los comerciantes de ferias libres, ellos deben demarcar los “puestos”, enumerarlos, y muchas cosas más. Cada comerciante paga una patente semestral, las cuales varían de valor en cada comuna. Ellas les dan derecho a utilizar un espacio determinado, en un horario previamente establecido. Si en alguna oportunidad no respetan las normas son castigados con elevadas multas económicas.
Ahora bien, las ferias no sólo entregan productos económicos a la comunidad, también entregan un SERVICIO, pues traen productos de difícil acceso hasta su mismo sector, casí llegando a su domicilio y para mayor conveniencia del público son a menor costo que los grandes consorcios (supermercados, etc.) Este “servicio” también ayuda a muchas familias a existir con el “digno sueldo mínimo” de este país, pues si no existieran una feria libre, las personas deberían obligadamente cubrir sus necesidades en supermercados, los cuales poseen precios completamente distintos a las ferias.
Todos sabemos que en una feria encontraremos personas de “mal ser” y con malas costumbres pero también habrá gente amable, educada y “buen ser”, pues bien, es nuestra decisión ver a quien entregamos nuestro dinero al momento de comprar, si no te gusta la atención en un “PUESTO DE FERIA LIBRE” no juzgues a todos por igual simplemente cambia a tu “casero” castígalo a él no a todos, en una feria encontraremos lo que buscamos: productos económicos, buenas vibras, atención personalizada, respeto y mucho más, sólo debemos elegir … con esto no seguirás pensando mal de un simple comerciante libre que no tuvo la misma suerte que tú…
Por: Claudina Cancino

