Varios millones de chilenos a diario se enfrentan a un sistema político y económico que ha olvidado por completo su verdadero sentido, la verdadera razón de su nacimiento y existencia que, debiera ser, planificar, administrar recursos, trabajar y medir resultados en pos de la gente a quienes representan y de quienes deberían sentirse responsables de entregarles bienestar en todos sus aspectos.
Todos los días de nuestras vidas estamos pensando cómo resolver por ejemplo, la problemática de una sepultura, no hay billetera que no sufra con los temas dentales de la familia, la salud, en casi todos los hogares hay personas de la tercera edad que es otro gran aspecto de nuestras vidas, que más se puede decir de las AFP, cuentos chilenos están realmente encadenados a la famosa UF, en algún momento estamos ya obligados a comprarnos zapatos, lo mismo sucede con la ropa, Transantiago, energía eléctrica, agua potable, gas y apropósito el invierno, que trae inmediatamente a la memoria la parafina, y como si todo esto fuera poco, se viene marzo, y con ello, un verdadero carnaval de gastos: Permiso de circulación, colegio, solo por nombrar algunos.
Realmente somos un país de ciudadanos esforzados, pese a ello, nuestro país sigue dando grandes deportistas, músicos y artistas. Todos creemos que merecemos más y debemos exigirlo a nuestros representantes políticos que, claro esta, no sienten el peso de sus responsabilidades y obligaciones sobre sus hombros.
El habitante normal de nuestro país se levanta cada día poniendo en su pensamiento todos sus problemas con los que debe enfrentar un día más, como quien pone piedras en la mochila, ante esa situación y frente a esta tremenda adversidad no queda más alternativa que a esa mochila, “ponerle el hombro”.
Edgar Fernández

