
Los vecinos de la junta de vecinos ubicad en calle Mar de Japón N- 210, solidarizaron con un matrimonio de adultos mayores, Héctor Villablanca y su esposa, que no tenían donde vivir, facilitándoles la sede vecinal para evitar el sufrimiento de estar en la calle. En ella estuvieron aproximadamente tres años, claro que al poco tiempo la mujer falleció.
La experiencia de pasarle un espacio comunitario impidió que pudieran hacer reuniones o actividades sociales, es por eso que se tomó la decisión de instalar una media agua en el recinto, claro que la sede queda con llave impidiendo el uso de los servicios básicos al adulto.
Pero los problemas llegaron después, cuando producto de su enfermedad, el hombre comenzó a reaccionar de manera indebida ante la ayuda de los vecinos y dirigentes. Así lo expresó a diario Tropezón la secretaria de la junta de vecinos, Marisol Canio. “Nosotros nos preocupábamos de él, pero su actitud hacia nosotros cambio, y nos trataba con insultos, así no se puede”, dice la dirigente.
El caso llegó al consultorio Violeta Parra, ubicado en Pudahuel sur, quienes se hicieron cargo del anciano. El paciente se encontraba sin medicamentos, hipertenso, y con imposibilidad de cuidarse solo. Además se le sumó una ceguera (Cataras), permitiéndole ver sólo nubosidad. Los profesionales también certificaron su condición de abandono sin contar con los servicios básicos.
Así, la gente del recinto de salud tomaron las acciones correspondientes, turnándose para ir a la media agua con la intención de darles los remedios y estabilizarlo, proporcionándole alimentación (desayuno, almuerzo, once), incluso el aseo personal.
Después de varios intentos con diversas instituciones, Héctor Villabuena, por intermedio del centro de salud asistirá a un centro perteneciente al Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad ( CANAPRAN), el cual está ubicado en la ciudad de Rancagua. Una alegría para equipo del centro de salud, que incluso los motivó a comprarle ropa, donde además el director del consultorio solicitó una ambulancia para el traslado que se concretó el 14 de marzo.
La asistente social del consultorio Violeta Parra, señaló con reparo que “lamentamos que pasen estas cosas en Pudahuel, pero nosotros rescatamos la gran unión que demostramos por el prójimo” dijo.
Quien también demostró su lealtad fue la mascota (su perro), quien no se separaba de Héctor, y al ver ir la ambulancia corrió varias cuadras atrás de ella.

