Hoy en día, en Pudahuel existen 47 establecimientos particulares subvencionados, los cuales acumulan una matrícula aproximada de 23.770 alumnos, según el Plan Anual de Desarrollo Educativo Municipal (PADEM) del presente año.
Dato que nos ayudan a comprender el panorama para colegios cuyos sostenedores reciben un aporte estatal, y que podrían verse afectado por la inminente eliminación del copago, una de las prioridades de la Presidenta electa Michelle Bachelet en materia educacional.
Pero, ¿qué es el copago? Es una forma de financiamiento para los colegios que consiste en que el Estado entrega una cierta cantidad en subvención por cada alumno, y además el establecimiento cobra una mensualidad a los padres.
La idea de Michelle Bachelet es lograr gradualmente la gratuidad en la educación, traspasando al Estado el cobro que actualmente cargan los apoderados. En ese contexto, y a pocos dos meses de que la nueva Presidenta asuma, la Federación de Instituciones de Educación Particular (Fide) inició una campaña interna para hacer frente a este nuevo escenario.
El mayor miedo de los dueños de los colegios es saber si el Estado se entrometerá en las decisiones internas, ya que estará financiando completamente la educación de los adolescentes. Sobre todo los establecimientos que tienen un proyecto educativo privado, como es el caso de los colegios religiosos. ¿Podrán seguir impartiendo su educación? “Y si el Estado dice que es un país laico y no vamos a financiar los proyectos religiosos con platas públicas, se produciría un grave problema”, declaró a diario La Tercera Rodrigo Díaz, abogado de la Fide.
Sin embargo, en declaración al mismo medio, el director del Centro de Políticas Comparadas de la U. Diego Portales, Ernesto Treviño, aseguró que “Se tienen que eliminar las barreras de acceso y el financiamiento compartido es una ellas, ya que contribuye a la segregación”.
Mientras que Gonzalo Muñoz, académico de la U. Diego Portales, a propósito de la reacción de los dueños de establecimientos privados subvencionados, señaló que “estas señales son preocupantes, pues abren una duda razonable sobre si efectivamente el principal objetivo está en entregar una educación de calidad o en cautelar los propios intereses”.
Foto:sólo de referencia


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