Verdades que duelen, mentiras que hieren

Verdades que duelen, mentiras que hieren

PORTADA 1En la actualidad muy pocas veces dejamos de mentir, y es que se nos ha hecho tan típico hacerlo en cosas tan simples como “Estoy a cinco minutos de llegar”, no tuve tiempo, por eso no te avise, se me olvidó por completo, no era algo tan importante, justo estaba pensando en ti”, etcétera, cuando en la realidad no hemos ni empezado a hacer lo que nos preguntan, y cada vez vemos la sociedad de un modo más simple y con mas frivolidad. En cierta medida aquello ocurre porque desde pequeños nos van enseñando que, a veces, es mejor decir las llamadas “mentiras piadosas” o “mentiras blancas” para no tener más problemas. Sin embargo, lo cierto es que cada mentira crea una consecuencia peor que la que debemos afrontar, pero como bien dice un refrán, “Más vale un rato colorado que mil descoloridos”.

A veces justificamos nuestra forma de mentir con pretextos tan simples como “No dije mentiras, solo no mencione la verdad”, que se vuelve una omisión de algo que puede ser muy importante. Mentimos por amor, por necesidad, pero la realidad señores, es que mentimos por no enfrentar nuestras culpas, nuestros errores: por cobardes.

Las verdades duelen, pero es mucho más fácil sanar ese dolor que cerrar las heridas que las mentiras crean, por grandes o pequeñas que estas sean.

Las benditas y tan usadas mentiras, las cuales son dichas en diferentes ámbitos de nuestra vida; en el amor, en el trabajo y hasta empezamos a mentirnos a nosotros mismos. ¿Cómo nos mentimos?, cometemos errores y como se nos es tan difícil aceptar la culpa, buscamos culpables hasta convencernos que no fue error nuestro sino de alguien más.

No ganemos un amor con mentiras, y si hay que perderlo con verdades, no seamos cobardes. Que todo lo que haya en nuestra vida se vuelva verdadero y honesto, seamos auténticos sin mentir, sin mentirnos; Ambas duelen y cambian tu rumbo de una u otra manera, pero está en nosotros decidir el camino que queremos seguir. Una mentira te lleva a otra y te envuelve en un torbellino de situaciones. Una verdad sanará pronto el dolor y sus secuelas serán menores.

Mentimos pero a nadie le gusta que le mientan, no podemos exigir algo que no brindamos, y aunque ser verdaderos es un valor que ya está demasiado perdido, no olviden que “del cielo a la tierra no hay nada oculto”.

Por: Gaby Padilla, (Guatemala), escritora. 

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