
Visto desde varios puntos, hay ricos tristes y muchos pobres felices, porque para sonreír no importa la clase social, la belleza o la política, y la pobreza no radica en los bienes materiales que podamos alcanzar a lo largo de la vida, sino en la pobreza del corazón, lo poco o mucho que hacemos por los demás, la felicidad que ésto nos dá y la sensación de tenerlo todo aunque vivamos en la banca de un parque. Es por lo anterior que existen muchos millones invertidos en un reloj que puede quebrarse y ser nada, millones de minutos invertidos en querer a los tuyos y pasar buenos momentos a su lado, porque no hay que olvidar que si un día te mueres, esos recuerdos serán todo.
Implementar cuerpo, alma y corazón, por varias causas, estar cómodo y estar feliz, son cosas que perfectamente podemos conjugar. No olvidarnos de los afectos por construir un palacio, en el cual podríamos terminar viviendo solos. Sin embargo, es bueno aclarar algo: tenerlo todo económicamente no es malo, sino que es una bendición que debemos utilizar para crear más afectos, con esto no me refiero a ‘comprar amigos’ porque éstos sobran; esos que están cuando todo está bien y se van cuando te quedas sin nada. Utiliza los bienes para remediar los males, no te aferres a nada, porque un pedazo de yeso no tiene corazón, un diamante no tiene sentimientos y una cuenta de banco solo tiene intereses.
No olvides llorar porque eso te hace humano, no te centres solo en mandar y ser un jefe más, podemos estar tan cerca y a la vez tan lejos de quien amamos. Que te quede claro que tener más no te hace menos, y tener menos es posible que sí te haga más. La fórmula es vivir con muchísimas ganas de ser mejores. Inténtalo y busca eso que nos llena el alma…
Mira como se ve de bien esa chica sin que te importe la marca de su ropa, siente el perfume que emana su piel, no el que le aporta Chanel, llévala a dar un paseo de la mano y no en tu Ferrari, que se enamore de ti y no de lo que tienes, encuentra ese afecto verdadero que no dependa de lujos ni de billetes, no termines solo con una cuenta de banco que no será capaz de darte un abrazo… No te conviertas en un pobre rico.
Por: Gaby Padilla (Escritora).
Foto de portada: elartedelaestrategia.blogspot.

