
Pudahuel Santiago de Chile, a 40 años del golpe militar un grupo de adherentes de los partidos políticos de izquierda, realizaron un acto recordatorio de personas que durante el régimen dictatorial perdieron la vida, de los cuales 20 de ellos están sepultados en el cementerio municipal de Pudahuel.
Jorge Urrutia, administrador del campo santo converso con tropezón y nos conto que este cementerio tiene a lo menos 20 personas asesinadas durante la dictadura, la mayoría de nuestros vecinos lo ignora -el motivo de este acto se enmarca dentro de la conmemoración de los 40 años del derrocamiento de Salvador Allende, por ningún motivo se trata de un acto con tintes revanchistas ni menos con ánimos de venganza, más que nada se trata de un acto recordatorio por la consecuencia política de muchos de los hombres y mujeres asesinados en Pudahuel y deja en claro que no todos los muertos fueron vecinos, sino que también hubieron allí muchas personas venidas desde fuera de la comuna y ultimadas aquí debido a que en aquella época, Pudahuel tenía un área rural mucho mayor a la que hoy existe y era idónea para cometer actos de lesa humanidad en sitios no habitados y quedando impune el agresor que se amparaba en la soledad de la nada- también nos conto que la mayoría de los muertos fueron torturados y asesinados en la antigua casa de la cultura que se encontraba ubicada en los terrenos de la actual municipalidad –este acto es el primero que hacemos y resulto un éxito, es cierto que asistió poca gente, pero también es cierto que se juntaron varios factores que mermaron la asistencia de más personas, esperamos repetirlo en los años venideros y también dar a conocer a nuestros vecinos que nuestra comuna lamentablemente no se encontraba ajena a los vaivenes políticos de la época y desgraciadamente tampoco estuvo ajena al derramamiento de sangre producido en aquellos primeros días del golpe de estado.
Entre los asistentes estuvieron Walter González, Alberto Muñoz, Juan Pablo Morales, Elcilia Narváez (La Chila), entre otros destacados vecinos.
Por: Ricardo Moreno Rivera

