
El 2 de abril de 2013, el presidente Sebastián Piñera pregonaba que el censo realizado el 2012 había sido el mejor de la historia de Chile, sin embargo, meses después el mismo presidente, realiza un mea culpa y pide perdón a la ciudadanía por las fallas e irregularidades detectadas por una Comisión Externa del Censo, ¿Qué fue lo que paso?
En junio de 2011 en el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), se preparaban los detalles del censo a realizarse el 2012, se volvería a repetir la fórmula que en los censos anteriores ya había demostrado su validez y calidad, los estudiantes en su mayoría de educación media serian una vez más los encargados de ser los responsables de este nuevo proceso, sin embargo, Las continuas manifestaciones por parte de estos se recrudecen y para mayo del 2011 se radicalizan y una gran mayoría de los liceos del país comienzan a ser tomados como forma de presión hacia el gobierno, en agosto de 2011 el director del INE de la época, Francisco Labbé, junto al director del censo 2012 Eduardo Carrasco, deciden informar al presidente Piñera de esta postura radical estudiantil y le aseguran que estos podrían boicotear el censo y proponen cambiar la forma en que este se debe realizar, se cambiaria de un censo de hecho que duraba un día, a uno de derecho que duraría cerca de 3 meses, el presidente Piñera aprueba el cambio y comienzan los preparativos para esta nueva forma de censar, el gobierno anuncia que ese año (2012) el censo sería diferente a los anteriores esgrimiendo que de esta forma se ahorrarían cerca de U$ 200 millones de dólares por eliminar el día feriado y que a la vez sería más moderno y semejante a los realizados en Europa y que cumpliría con los mismos estándares exigidos en el viejo continente (nada se dijo sobre el supuesto boicot estudiantil).
Comenzaron los preparativos y se contrataron a 15.583 personas entre censistas y supervisores y estos finalizaron el censo como estaba previsto en cerca de 3 meses, los resultados obtenidos fueron analizados por una comisión evaluadora externa la cual llego a una conclusión desastrosa, cerca del 9,3% de las personas en Chile no fueron censadas y en algunas comunas este porcentaje subió a más del 20%, los datos obtenidos no se acercan a la realidad y se pone en duda su veracidad, es más, la comisión al entregar su informe recomienda al ejecutivo repetir el censo para el año 2015. el costo total del “mejor censo realizado en el país” fue de aproximadamente U$60 millones de dólares, los cuales literalmente fueron botados a la basura por una deficiente interpretación de lo que estaba sucediendo con los estudiantes en el país, apartándolos de este importante proceso y a la vez de una improvisación técnica sin parangón.
Es evidente la importancia que un censo tiene para una nación ya que con los datos aportados por este, se logran realizar las estadísticas del crecimiento de un país tanto económica como demográficamente, y a la vez se focalizan las carencias reales en las distintas regiones y grupos sociales en riesgo, con estos datos los gobiernos de turno pueden inyectar las inversiones del gasto público en donde realmente se necesitan.
La paranoia de algunos mandos medios condujo a un grave error en la decisión del ejecutivo, perdiéndose con esto años de planificación y pérdidas en recursos económicos desde el estado, la pregunta que debemos realizarnos ahora seria, políticamente ¿de quién es la culpa por este grave bochorno?
Por: Ricardo Moreno

