
La clase política chilena se nos está desmoronando, es ineludible para el ciudadano común (del cual me incluyo), ver con cierta preocupación los problemas que surgen día a día con los conglomerados políticos, la falta de cohesión, de lealtad y en muchos casos de seriedad para el ideal el cual representan, produce que la mayoría de la sociedad miren con cierto recelo el actuar de un político, es evidente que el anacronismo que se mantiene dentro de algunos partidos sean el detonante de verdaderas luchas fratricidas entre camaradas, desorientando a los simpatizantes de estos de manera alarmante, y generando el desinterés en las personas comunes que ven con estos actos el fiel reflejo que perciben de la política en el cotidiano vivir un constante cambio de nombres y lugares para cierto o cual cargo y disputas publicas por la obtención de poder, esto capta y absorbe la sociedad, dejando una impresión en la población de un desconocimiento de los problemas reales de personas que se suponen nos representan.
Esta apatía hacia la política, queda de manifiesto en el sentir social, la poca adhesión que sienten los jóvenes hacia tal o cual tendencia es muy marcada y genera con esto un estancamiento de la democracia, un retroceso de décadas en el interés que debiera existir por parte de la población en querer ser participes de un proceso eleccionario, este desinterés está generando en Chile un fenómeno muy extraño, en muchas comunas se están asomando verdaderos alcaldes-caudillos , que llevan mucho años en sus cargos y levantan casi de manera autónoma su propia visión de hacer política, es notoriamente marcado el desgaste que produce para el país la no incorporación de gente nueva en estos cargos públicos, que aporten consigo ideas y pensamientos frescos a la comunidad. ¿Porque se produce este fenómeno? es algo que los partidos políticos han propiciado a través de los años al desinteresarse por los lugares en donde más sensible es el tema de la política, el no darle la importancia suficiente al ciudadano común, al no apoyar con franco interés y ganas a una nueva clase de políticos jóvenes e independientes y claro está a otorgar las herramientas necesarias para competir de manera más equitativa con estas verdaderas oligarquías familiares nacidas detrás de un cargo público.
Los partidos políticos al igual que nosotros, las personas comunes, debemos de incentivar a nuestros hijos a ser parte de la política, de cambiar el concepto de que un voto no hace la diferencia , de darles a entender que la sociedad se rige por reglas, y que estas traen consigo la paz social, el bien común y el progreso , pero que estos no son solo para algunos, sino mas bien para todos quienes nacemos en este país, la participación es la base de la democracia y tenemos que mantenerla joven y vigorosa, cambiar nombres e imágenes ya poco creíbles y desgastadas a través del tiempo, debemos concientizar a las personas que el cambio no es malo ni peligroso, sino mas bien ver en ellos una oportunidad de progreso para todos.
Por: Ricardo Moreno Rivera

