
Con ocasión de una asesoría que realicé, durante 2012, en beneficio de los emprendedores del Sector Rural de Pudahuel, tuve que reunirme en varias ocasiones con vecinas y vecinos que están tratando de mantener vivas las tradiciones culturales y aprovechar económicamente las virtudes de algunos de sus territorios, hasta ahora desconocidos para una gran mayoría de los habitantes de la Metrópolis.
Pude percibir sus sacrificios, su entereza y su voluntad a toda prueba con el fin de sacar adelante sus pequeños proyectos. Emergentes lugares de esparcimiento y turismo de interior, de gran calidad y que cada día comienzan a ser mejor percibidos y valorados por la comunidad de Pudahuel y del Sector Poniente. Pude constatar en vivo el fuerte compromiso con el carácter rural del sector y pude enterarme de situaciones que merecen la atención de la autoridad municipal y regional, que provocan miedo entre este grupo de emprendedores y emprendedoras que lo único que desean es ganarse limpiamente la vida y atender del mejor modo posible a sus visitantes.
En efecto, Inspectores Municipales y Fiscalizadores de Impuestos Internos han estado visitando a algunos de ellos, cumpliendo con su labor, lógicamente, y los han multado y amenazado con el cierre de sus proyectos. Eso resulta paradojal por dos razones que analizaré a continuación.
La primera porque ha sido la propia Municipalidad la que ha declarado públicamente, algo que siempre he considerado un acierto de la Autoridad Comunal, que no permitirán el uso urbano intensivo del sector. La Municipalidad promovió, a través de su Departamento de Desarrollo Económico Laboral, el surgimiento de proyectos turísticos coherentes con las características rurales del sector y ello se ha traducido en interesantes iniciativas que están tratando de madurar. Pero aparentemente esto se realizó sin la coordinación y apoyo de otras unidades municipales. Eso explica que Inspección Municipal fiscalice y amenace a estos proyectos y que aún desde la Unidades Técnicas especializadas, no surja una propuesta de solución para incorporar en el uso de suelo las actividades de Turismo y Esparcimiento, empleando tecnologías apropiadas, modernas, eficientes y amigables con el medio ambiente. Exigir alcantarillado en las Zonas Rurales parece no sólo un contrasentido, es una condena a inmovilizar recursos con valor económico notable, compatible con su condición rural. Resulta, por decir lo menos, un anacronismo no incluir plantas de tratamiento de aguas servidas domiciliarias, ecológicamente amistosas y económicamente accesibles. Así como resulta incomprensible no promover el uso de la energía solar para calefacción de agua e iluminación. La Municipalidad tiene la misión de proteger y promover el desarrollo económico sustentable del territorio y para ello cuenta con las herramientas legales necesarias. Si no tiene recursos, que repita la experiencia de la Comisión Mixta para reunir a empresas que estén dispuestas a financiar la planificación apropiada para este territorio, como aporte de Responsabilidad Social Empresarial.
En cuanto al Servicio de Impuestos Internos quiero destacar dos contradicciones. La primera tiene que ver con la venta encubierta de parcelaciones violando la normativa actual. Mediante el subterfugio de un arrendamiento a largo plazo, 90 años por ejemplo, se subdivide y se “vende” un terreno como un contrato entre privados, con Notario como testigo de fe, y sin pagar impuestos por la venta ilegal. Si algo tiene que fiscalizar Impuestos Internos es precisamente esta evasión de Impuestos y la degradación inorgánica del territorio. Pero eso no parece estar en el imaginario de la Inspección Municipal ni de Impuestos Internos. La segunda contradicción se perfila como resultado de la situación del actual director del Servicio que se encuentra cuestionado por tratar con manga ancha a grandes empresas del retail y persigue con celo policial a los pequeños emprendedores. Ese doble estándar nos hace preguntarnos: ¿Por qué persiguen como delincuentes a chilenas y chilenos humildes y esforzados por el sólo hecho de querer mantener su estilo de vida y con ello prestar un servicio a la Región y al Medio Ambiente y no persigue a los que venden ilegalmente terrenos, evadiendo impuestos por esas ventas?
La Municipalidad ha declarado en todos los tonos que defenderá el territorio de la degradación urbanizadora y promoverá un programa de desarrollo sustentable del sector. El Turismo Rural, es y será la mejor y más segura manera de dar opciones de desarrollo económico a los habitantes de El Noviciado. Es hora que la Municipalidad asuma su promesa y la lleve a la práctica. La Región Metropolitana no puede darse el lujo de perder áreas verdes y lugares con la belleza escénica de este rincón de la comuna.
Luis Marín Salazar, Sociólogo – U. de Chile, Docente UTEM Presidente ONG CIPDEL.
