PIERRE DUBOIS, ¡HASTA SIEMPRE! RECORDANDO A UN DEFENSOR DE LA VIDA Y DE LA PAZ

Luis Marín Salazar, Sociólogo – U. de Chile, Presidente ONG CIPDEL

Conocí al Padre Pierre Dubois – lo llamo Padre, aunque no acostumbro hacerlo porque no soy religioso, porque se comportó siempre como un protector  profundamente respetuoso de su feligresía – cuando viví como un poblador más en la combativa Población La Victoria, en plena dictadura, particularmente durante los años más feroces de la represión masiva con las que se intentó frenar el alzamiento popular contra el régimen y sus nefastas consecuencias sociales y políticas.

Pierre Dubois llegó a Chile el año 1963 y fue destinado como asesor del Movimiento de Acción Católica (MOAC) y la Juventud Obrera Católica, en la comuna de Pudahuel, por entonces Las Barrancas.

Pero su figura gigantesca se forjó en los años de la dictadura.

Era un sacerdote que nunca temió por si mismo, jamás demostró dudas para enfrentar a Pinochet y sus esbirros; aunque siempre dialogó y expuso su vida, de manera dramática y heroica, para evitar que la represión brutal de Carabineros y los militares desplegados en la calle, cobraran mayor número de víctimas y heridos.

Eran jornadas de valor, por parte de todos los que salíamos a la calle, cumpliendo con la tarea de contribuir a la emancipación de nuestro pueblo, frente a un régimen cuya máxima y más clara expresión se encontraba en una frase de Pinochet, provocadora e insultante: “Tenemos que cuidar a los ricos”. Eran los años del rescate de la Banca privada con recursos fiscales, mientras las tasas de cesantía reales bordeaban el 40% de la Fuerza de Trabajo, los años humillantes del PEM y el POJH. Eran los años en que no veíamos luz al final del camino y en los que se debatía, clandestinamente, si la manera de derrotar al régimen iba a ser mediante procedimientos políticos o, derechamente, mediante la insurrección popular. Fueron años trágicos, en los que la brutalidad represiva no diferenció niños, mujeres, hombres desarmados que exponían su cuerpo para hacerle saber al dictador que la Teoría del Chorreo, no funcionaba y que Chile no podía esperar ni aceptar los términos en que se estaba reorganizando. Eran los terribles años en los cuales muchos y valientes jóvenes, abrazaron las armas y murieron, asesinados y desarmados, la gran mayoría de ellos, por un aparato represor altamente eficiente y despiadado.

Recuerdo esos años, de desesperanza colectiva, pero de una gran solidaridad internacional por la lucha democrática que comenzamos a impulsar, primero con las Protestas, luego con la reorganización de los partidos, y, finalmente, con acuerdos en estrategias políticas que fundándose en la desobediencia civil y, no olvidar, del propio itinerario que había fijado la ilegítima Constitución del Año 1980, terminamos conformando las Alianzas que le dieron el sustento político al descontento ciudadano y que se expresaron en la gran Gesta del Plebiscito de 1988. Fue lo inteligente.

Pierre Dubois llegó como un Ángel de la Paz desde Francia y participó, hasta 1986, de estos esfuerzos paternales que buscaban hacernos ver que la No Violencia Activa era más eficaz que los métodos violentos. Fue una voz que se enfrentó con la misma claridad y valentía ante la represión y ante los grupos que promovían la lucha armada. Entendía las motivaciones, pero no compartía los métodos. Sin embargo, jamás negó la protección, el cuidado, el acompañamiento ni la generosa oración a nadie, incluso a sus más acérrimos detractores.

Estuvimos con él, anónimamente, como era la usanza de la época, cuando fue asesinado el Padre André Jarlán.  Lo acompañamos, lloramos con él y con la comunidad de La Victoria, y en las horas posteriores fuimos con él, los que apoyamos y contribuimos a darle protección y conducción a una población herida e indignada con un régimen que no hizo distinción entre religiosos y civiles, entre combatientes y capellanes. Un régimen que cometió toda clase de crímenes de Lesa Humanidad, condenados por la Justicia Internacional y que se consideran imprescriptibles e inamnistiables. Más sencillamente, ni la propia Justicia Internacional contempla el Perdón y el Olvido para estos brutales crímenes cometidos por la Alianza Militar y Civil que instaló despiadadamente el Neoliberalismo en Chile. Algunos exponentes de esa funesta Alianza, aún se pavonean sin mostrar, el más mínimo arrepentimiento por los crímenes perpetrados. Pierre, en su inmensa bondad, les respetó….aunque estoy seguro, nunca entendió la barbarie de sus actos.

Pierre Dubois, fue un sacerdote que vivió a fondo la opción preferencial por los pobres, aquella que asumió la Iglesia Católica Chilena y que testimoniaron, muchos sacerdotes, entre ellos Juan Alsina, de quién recordamos sólo hace unos pocos días, un nuevo aniversario de su cruel e inútil muerte. Dubois, representó el poder del Amor verdadero por el pueblo sufriente, que se enfrentó a todos los que, desde la Dictadura, promovían el odio contra los que no pensábamos como ellos o ellas. Dubois, fue un Gandhi francés, un extranjero proveniente de un país rico y democrático, que se allegó en nuestro país y que prefirió vivir en medio de la pobreza de una emblemática población, compartiendo de modo testimonial y coherente, la vida sufrida y golpeada de millones de chilenos que entregaron todo por recuperar la democracia.

Pierre Dubois fue una luz en medio de la oscuridad. Pierre, es un santo de los pobres.

Pierre Dubois es un ejemplo de cómo vivir el compromiso con los pobres, con los excluidos, con los que no fueron dignos de cuidado para Pinochet. Con su partida nos deja una lección y un desafío, a la Iglesia Católica y a los partidos políticos que expresan, de una u otra forma, compromisos con la suerte de los más desvalidos por el capitalismo insensible: Hay una demanda que no se puede acallar, aunque algunos desde sus altos cargos pretendan hacerlo. Chile, necesita una nueva institucionalidad, necesita, definitivamente, perfeccionar la democracia y la repartición más justa de la riqueza. Pierre, con su humildad y coraje característico, es un símbolo de conducta para los políticos profesionales. Están llamados a servir al pueblo, no a usarlo para sus propias aspiraciones.

Cuando vote en las próximas elecciones municipales y, próximamente, en las parlamentarias y las presidenciales, no olvide el mensaje que nos dejó la vida del Padre Dubois: Los chilenos y chilenas pobres merecen más.  Chile puede ser mejor.

Pierre, tu mensaje seguirá vivo, entre creyentes y no creyentes, simplemente porque fuiste coherente. No traicionaste tus convicciones y tus opciones. No te asimilaste a un sistema imperfecto que ha favorecido el apernamiento y la injusticia. El Chile con el que soñaste sigue pendiente, y los que estuvimos contigo, todos y todas, seguiremos promoviendo tu sueño, el sueño de una humanidad justa y amorosa, para todas y todos.

Hasta siempre, querido amigo.

Luis Marín Salazar, Sociólogo – U. de Chile, Presidente ONG CIPDEL