
Pudahuel, por una serie de decisiones bien concebidas en su momento, tanto por el Ministerio de la Vivienda como por quienes estuvimos a cargo de la Planificación Urbana, ha experimentado un potente proceso de desarrollo urbano que se ha convertido en una referencia para otras iniciativas urbanas. Hace pocos días la prensa anunciaba la creación del Primer Parque Inundable Zanjón de La Aguada, injustamente olvidando la importante obra que debería ser orgullo de los habitantes de la comuna de Pudahuel, que se encuentra en el PARQUE ENEA, y que en verdad es el primer parque inundable que se ha construido en nuestro país, empleando la arquitectura, la tecnología y la voluntad de privados que han proyectado con Responsabilidad Social sus desarrollos. Pudahuel es una comuna afortunada y ello se ha debido, en gran medida, a la claridad y transparencia con la que se desarrolló el Proceso de Planificación Urbana, al liderazgo de las Autoridades Políticas, pero por sin duda alguna, a la receptividad e inteligencia de los promotores e inversionistas privados que han comprendido la idea del Desarrollo Condicionado y Compensado, temas que discutimos largamente en el contexto de la Comisión Mixta.
Lamentablemente no todas las empresas de Pudahuel tienen la misma disposición que presenta ENEA. Una parte de ellas cumple estrictamente con lo que la Ley General de Urbanismo y la Ley Ambiental les exige, pero no parecen disponibles para realizar acciones que vayan en beneficio de las comunidades locales. Algunas han intentado hacer contribuciones pero finalmente, por razones inexplicables, suspenden esas iniciativas y se conforman con estar cerca de la autoridad como si ello fuese suficiente para el desarrollo integral de la comunidad de Pudahuel. Nos parece que estar cerca de la autoridad, dialogar y tener una mesa transparente de acuerdos es indispensable, pero no es suficiente. Se necesita que las empresas asuman que en el paradigma de la sustentabilidad deben honrar su condición de Agentes de Desarrollo, y que éticamente están llamadas a ser ejemplares en el cumplimiento de sus obligaciones y promesas.
La existencia de una Corporación Privada que reúna a un grupo líder de empresas, importantes y señeras, pero menor en el contexto de una comuna cuyo parque industrial sobrepasa lejos las trescientas empresas, es algo que siendo positivo tampoco es suficiente. No pueden esas empresas considerar que su accionar es suficiente para ser responsables socialmente con la enorme cantidad de situaciones de retraso y desigualdad de oportunidades que presenta Pudahuel. Sería injusto, además, recargarles la responsabilidad de otros que simplemente ignoran o no quieren saber de los desafíos pendientes en el ámbito social en la comuna. Pero lo que más se necesita es que cada una, sea en sociedad o no, tengan Políticas Explícitas y Medibles, conforme a normas internacionales tales como la Metodología del Reporte Global de Sustentabilidad o la Norma Chilena 26000, que siendo voluntaria, es una guía útil para dar cuenta de una cultura de solidaridad y responsabilidad social que identifica el actuar empresarial.
No publicar sus compromisos de Responsabilidad Social ni informar el cumplimiento y resultado de ellos, mediante metodologías serias y universalmente aceptadas, es simplemente estrategia comercial.
Por: Luis Marín Salazar, Sociólogo – U. de Chile, Docente UTEM, Presidente ONG CIPDEL.
