Grupo Folclórico Araucaria festejo con todo y plantó el árbol que da origen a su nombre como hecho simbólico

Como una de las noches más recordada, como la del fin de semana recién pasado, es la que vivió el grupo folclórico  Araucaria, quién luego, de un bonito acto protocolar, en el patio de la unidad vecinal número 13, ubicada en Diagonal Norte 1250, Pudahuel, concretaron entre otras cosas, un hecho simbólico, la plantación de un árbol, que lleva el nombre de su grupo. Y con ello la representación, en este pequeño árbol, pero con un tremendo componente sentimental, ya que fue donado al grupo, desde Temuco y con la mística del pueblo Mapuche.

A la cita, que luego se extendió durante gran parte de la noche, en el salón principal de la sede vecinal, asistieron, autoridades comunales, como la madrina del grupo, la concejala Mónica Sánchez (PS), Tamara Homel (PC), y Gabriela Carrasco (PS), el padrino de la agrupación, el diputado Gabriel Silber (DC), se excusó del evento, Araucaria, mostró todo la preparación y el talento, con muestras del folclor chileno y latinoamericano, con sus integrantes que se preocuparon hasta del más mínimo detalles, tanto en la coreografía como, en los trajes que lucieron.

Este tipo de expresiones musicales y artísticas, no tienen otro sentido, que seguir luchando, por parte de estos niños y niñas, padres y adultos, de seguir fortaleciendo, un instrumento que es primordial, para todo pueblo, como son, sus raíces, y la cultura popular. El director del Grupo Araucaria, Cristian Núñez Sánchez, se manifestó, muy contento por la convocatoria (pese al frío), y agradeció a los presente, haciendo ver que este grupo, por sobre todas las cosas, tiene un elemento esencial como es, el tema social y de ayuda: “vamos a los bingos y los beneficios que nos llaman, en Chile y sobre todo a nivel comunal, es muy difícil mantenerse, ya que todo lo que son los trajes y viajes que hacemos , los tenemos que costear nosotros mismos, lo que es el doble sacrifico, que de igual manera lo hacemos con mucho gusto”.

Por: Cristián Carrión Núñez