El comercio callejero y el desarrollo urbano de Pudahuel

Luis Marín Salazar Sociólogo – U. de Chile Presidente ONG CIPDEL

Hace unos días, a través de una red social, iniciamos con una Concejal de la Comuna, una conversación respecto de los  efectos negativos en la calidad de vida de los vecinos, en el equipamiento y mobiliario urbanos y en la calidad ambiental de los sectores donde se realizan las actividades de comercio callejero con permiso municipal y pago de derechos municipales. La Concejal Lavinia Reyes se lamentaba, sincera y amargamente, de la suciedad y del caos urbano que provocan actividades legítimas y necesarias para la comuna y la Región como son los Persas, especialmente el de Teniente Cruz, molestias y efectos indeseables para las vecinas y vecinos, de los lugares en los que se emplazan estos mega comercios callejeros. Entendiendo, perfectamente, el lamento e impotencia de la Concejal le respondí que, en rigor, el tema depende de la voluntad política comunal, que es un tema de la Administración Local ordenar, educar y promover el desarrollo sustentable de estas actividades, y que estaban en manos de la Municipalidad las herramientas para fiscalizar, regular y no permitir el daño, probablemente involuntario, que provocan estas actividades. Ordenanzas más estrictas, y, por sobre todo, fiscalización, sin miedo, sin lógica de cálculo electoral. Esa fue mi respuesta.

Días después, leía en este mismo medio de comunicación, una queja lastimosa de una dirigenta del Persa, respecto del perjuicio que ocasionaría a los comerciantes de las Ferias Libres y Persas, la instalación de un supermercado y pronto de un Mall en la comuna de Pudahuel. En sus declaraciones se traslucía un real temor a la pérdida de competitividad y, por ende, a una baja en las ventas.

Ambas reacciones expresan la desazón y miedo, respectivamente. Ambas son humanas consideraciones que puedan dar origen a buenas o malas decisiones. Y, especialmente en este caso, es necesario tener en cuenta algunas cosas que permiten evaluar y resolver mejor.

Traigo a la memoria de Pudahuel algo de lo que ya nadie parece acordarse: El proceso de traslado del Persa San Francisco a Teniente Cruz y todo lo que ello implicó. Pero aquí estamos para recordarles, a todas y todos,  que cuando se quieren hacer las cosas bien, se puede. En efecto, en dicha ocasión se invitó a las Organizaciones representativas del Comercio Persa, a concordar el traslado y a cofinanciar las obras de pavimentación y equipamiento que quedaría a su disposición, en los días que le ocupan, jueves, sábados y domingos; y que el resto de la semana pasarían a ser un equipamiento multifuncional, al servicio de la comunidad. No fue un proceso fácil, costó convencer a los comerciantes que con su aporte se iba a construir lo proyectado, dándoles garantías de transparencia total. Fue un proceso largo y tenso, pero se alcanzó el consenso y se hizo el traslado. Fue un verdadero acontecimiento y Pudahuel parecía que, por fin, había encontrado la fórmula de trabajar este tipo de comercios.

Lamentablemente, en el camino, algo ocurrió y nuevamente se desbordó y se perdió el control de aquello que se había convertido en un ejemplo de cooperación para el desarrollo local. El deterioro y la falta de orden es hoy parte del paisaje y las quejas de la Concejal tienen pleno sentido.

Se perdió autoridad y nadie sabe para donde va la actividad de comercio callejero, es un caos en el que se mezclan muchas cosas, algunas muy discutibles.

En dicho contexto, la llegada de expresiones de mejoría de calidad de servicio urbano, como son los supermercados y el futuro Mall, deben ser vistas como una oportunidad de mejorar y de competir en calidad, orden, presentación y precios. El comercio callejero se práctica en todas partes del mundo, y en países más avanzados a Chile, es un lujo visitar estos mercados como turista. No hay que ir a Europa para ello, basta visitar la Plaza San Pedro Telmo de Buenos Aires,  (http://www.feriadesantelmo.com/), para darse cuenta que no necesariamente la llegada del retail es una amenaza, si no que más bien una invitación a mejorar, a ordenarse y a ser más cercanos y encantadores que estos monstruos urbanos. La Municipalidad tiene un desafío, apoyar el proceso de transformación en calidad de estos comercios, para lo cual hay fondos en Instituciones Gubernamentales que son accesibles cuando hay buenos proyectos, sobre todo basado en convenios de cooperación y con buen fundamento técnico. Para ello es preciso contar con apoyo profesional calificado, nada más.

Les invito a ver el lado lleno del vaso, a perderles miedo al “poder de opinión de los comerciantes”, a priorizar a los comerciantes de la comuna y coordinarse con los Alcaldes vecinos para ordenar el traslado de aquellos que pertenecen a otras comunas. Se está frente a una gran ocasión de crear centros de servicios de buena calidad, no a la condena a muerte. Los líderes sociales del comercio callejero y los líderes políticos de la comuna tienen la palabra.

Por: Luis Marín Salazar: Sociólogo – U. de Chile: Presidente ONG CIPDEL: Docente Universidad Academia de Humanismo Cristiano