Jefa técnica y profesora, Sara Quinteros: “Tenemos muchas expectativas en nuestros alumnos y creemos en ellos”.
Pudahuel vuelve a la realidad de marzo y con ello, los estudiantes de nuestra comuna también dan inicio a un nuevo desafío escolar para este 2012. De esta forma, el lunes 5 de marzo se dio el vamos a las clases en la mayoría de los establecimientos pudahuelinos, y entre ellos la emblemática Escuela San Daniel 393, que con más de sesenta años de servicio a la educación pública, esperan que esta sea otra buena temporada sobre todo en la parte académica para sus alumnos.
Así, apoderados y los 380 estudiantes que conforman esta casa educativa, escucharon con mucha atención el discurso de las autoridades, donde además se entonó el himno nacional y el propio de la Escuela San Daniel, para luego retomar las salas de clases y comenzar de lleno con el año escolar.
Para este 2012 las expectativas son las mejores, y es que en los últimos años, este colegio se ha caracterizado por buenos logros. Sobre lo que se viene, la jefa técnica y profesora, Sara Quinteros, enfatizó que “nuestro objetivo es que a los alumnos les vaya bien tanto a nivel comunal como nacional, y eso se va a reflejar en el SIMCE. De igual forma la misión nuestra es desarrollar en los niños, todas las capacidades para que estos puedan enfrentar de buena forma la enseñanza media. Tenemos muchas expectativas en nuestros alumnos y creemos en ellos”.
Además la docente señaló que si bien algunos alumnos llegan con distintas dificultades, el colegio se encarga de ayudarlos a través de profesionales con el fin de que éstos puedan desarrollarse de la mejor forma en sus distintos niveles.
“Queremos darles a todos una buena educación y que logren sus objetivos. Para ellos tenemos varios especialistas en integración, profesionales en déficit atencional e intelectual, y para la parte emocional contamos con un psicólogo. Muchas veces los niños traen la problemática exterior al colegio, y en ese caso nosotros intentamos que éstos salgan adelante, entregándole un espacio armónico y una educación que se complemente a la de sus hogares”, concluyó.
Por Marcelo Jara

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