Joven pudahuelino se sobrepone exitosamente al accidente que provocó su ceguera

Sebastián Gómez, quien recibió un balazo en su rostro, que lo dejo con una discapacidad visual de un 75%, hoy se recupera y es un eximio deportista con varios campeonatos ganados

A casi tres años de haber sido víctima de una bala perdida que le robó la visión, Sebastián Gómez  es el retrato fiel de la persistencia y la superación. Con 18 años de edad, una carrera profesional en curso y decenas de medallas deportivas, ha demostrado que el propio entusiasmo mezclado con un poco de apoyo de terceros, son la fórmula perfecta para salir adelante.

Hace un tiempo conocimos muy de cerca la historia de Sebastián, un joven residente del pasaje El Escudo en Pudahuel, que durante la noche del sábado 27 de junio de 2009 mientras se encontraba de paso por la comuna de Lo Prado, recibió un balazo en el centro de su cara que lo dejó prácticamente ciego. Sin poder seguir estudiando, practicando su amado futbol, acechado por la depresión y sumergido en el mundo de las drogas, Sebastián veía cómo su vida se desmoronaba drásticamente.

Afortunadamente hoy podemos contar un relato muy diferente, ya que con al apoyo de su familia, amigos, la municipalidad de Pudahuel y del colegio Santa Lucía de San Miguel, pudo retomar sus estudios, volver a practicar deporte, y a vivir su vida lo más cercana a como lo haría cualquier joven de su edad. Incluso puede usar el computador y navegar por internet sin problemas, gracias a un notebook especial con el sistema Jaws, un programa de lectura de pantalla que describe todo lo que aparece en ella.

“Yo acudí a la municipalidad para buscar un colegio, me contactaron y citaron ellos mismos, de un día para otro. Fuimos súper bien apoyados. Luego postulé al programa del notebook con el programa Jaws y lo ganamos. También recibimos el bastón y ahora debería llegarle una pensión”, señaló Alejandra Cisterna Acevedo, reconocida deportista de la comuna y madre de Sebastián Gómez, haciendo referencia a la ayuda que han recibido de parte de la Municipalidad de Pudahuel.

Así es como actualmente Sebastián estudia masoterapia en la escuela Santa Lucía, una disciplina que, según él mismo, es ideal para las personas ciegas en cuanto al gran desarrollo del tacto. Debido a que el colegio está un tanto alejado de su casa, permanece internado en él de lunes a viernes, y así se evita los traslados en transporte público y aprovecha mejor su tiempo.

Y después de haber jugado seis años en la selección juvenil de futbol de Colo Colo, entre los ocho y catorce años, ahora ha vuelto al deporte y es un aplicado jugador de futsal ciego y de goalball. Ambos han sido diseñado especialmente para personas ciegas o con cierta discapacidad visual, y tienen reglas especiales como barreras en el borde de la cancha, la pelota posee un cascabel en su interior, usar protectores en el cuerpo para evitar los golpes, entre otros.

“Ahora pasamos a vivir una situación distinta, nos adaptamos a él. Acomodamos los espacios, por ejemplo, dejamos libre el pasillo para que no chocara con nada… al principio era mucho peor, pero ahora ve un poco más… Para nosotros ahora es normal, tenemos las mismas discusiones que tiene una persona normal, etcétera”, comentó Alejandra Cisterna, a lo que Sebastián agregó “Ahora puedo salir, chatear, hacer lo que hacía antes del accidente y seguir practicando deporte.”

Pero a pesar del bienestar que él ha logrado en estos últimos 3 años, sí tiene una queja contra el Gobierno y su comuna en particular. En diciembre del año pasado, Sebastián junto a su selección de futsal ciego obtuvieron el tercer lugar del campeonato sudamericano de dicho deporte, jugando totalmente por su propios medios en Argentina. “Acá hay cero apoyo de Chiledeportes para el futsal. En Argentina los apoyan, les pagan todo.  Nosotros estamos luchando por tener un complejo deportivo especializado para ciegos, que tenga futsal, ciclismo, karate. Yo incluso tengo un compañero que ganó un campeonato de kempo luchando contra videntes”, declaró Sebastián Gómez.

¿Qué le deparará el destino a Sebastián?

Por Yasna Araya