Columpio le cambió la vida a familia de Pudahuel

Conflicto

Pudahuel Santiago de Chile, 16 de febrero 2012. Cuando habitualmente, se habla de cómo generar espacios para la familia, jóvenes y más,  pero darnos cuenta de cómo un inocente juego infantil, se puede convertir en un punto de inflexión  en un conflicto que recién comienza.

Esto le ocurre a una familia de Pudahuel, en el sector de la Villa Comercio 3, a la señora Blanca Díaz, y al interior de su casa, el problema se desató por lo siguiente:  el juego está cercano, yo diría casi pegado a la pandereta de su casa, y esto propicia que cualquier persona que lo ocupa y se encarame en el pueda mirar todo lo que ocurre al interior del patio de su casa, sobre todo por  un hecho puntual que le ha pasado, hace dos años que arrienda la propiedad en el sector de la calle Lealtad en Pudahuel,  instalaron el entretenimiento en el patio común que comparte en la Villa Comercio 3, y tuvo la mala fortuna de que el columpio quedó justo pegado a su pandereta: “ a veces hay alguien con la cabeza arriba del muro,  y nos está observando.

De acuerdo a informaciones que recabamos, todo empezó cuando una vez dos jóvenes se columpiaban violentamente;  su esposo le pidió que no lo hicieran, y uno de ellos se pasó hasta arriba del techo, a pasos de entrar por la ventana, asegura en su su relato esta vecina.

En otra ocasión su esposo le logró sacarlos de ahí, lo que posteriormente, se convirtió en una lluvia de piedras en el tejado: “en el fondo no pido que lo retiren. Sino que lo muevan a otro lugar, ya que vivimos con miedo en nuestra propia casa” dijo Blanca Díaz.

La municipalidad tomo parte de esto a través del jefe de gabinete de la municipalidad, David  Traslaviña : “las juntas de vecinos de común acuerdo deciden donde instalar los juegos infantiles”, es por eso que le extraña este reclamo” se supone que es algo que se decide con la autorización de todos”.

Agrega que la señora Blanca, ya había hecho una denuncia por ruidos molestos, y que solicitará que personal municipal corra unos metros el famoso columpio.

Por Cristián Carrión Núñez

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