
La Corte Suprema ordenó al Fisco a pagar una indemnización de $75.000.000 a la pareja del carabinero Cristián Vera Contreras, muerto durante una jornada de protesta en 2007.
En fallo unánime, la Tercera Sala del máximo tribunal rechazó el recurso de casación en contra de la sentencia que condenó al Estado de Chile a pagar la indemnización a Elizabeth Moris Amaya, pareja del cabo.
Cristián Vera falleció producto del impacto de bala que le atravesó el cráneo cuando enfrentaba a una turba que saqueaba negocios en medio de disturbios del 11 de septiembre de 2007 en Pudahuel.
De acuerdo al fallo, “la responsabilidad del Estado se configuró desde que no otorgó los elementos de seguridad adecuados a sus funcionarios, considerando que era del todo previsible que se enfrentarían a ataques con armas de fuego atendida la fecha en que ocurrieron los hechos”.
El escrito se refiere específicamente a los cascos usados por los uniformados, apuntando que “se optó por uno con características simples, antidisturbios y no antibalas, lo que habría protegido en los mismos términos que el chaleco antibalas”, que sí fueron entregados a los efectivos policiales.
Los ministros concluyeron, por tanto, que al no cumplir con la obligación de protección se generó la responsabilidad correspondiente, “sin perjuicio de aquella que compete al autor del disparo”.
La resolución sostiene finalmente que “los jueces del fondo establecieron correctamente que el Estado de Chile actuó con culpa, esto es infringiendo una regla de cuidado que era exigible, la cual surge no sólo del estatuto orgánico respectivo que obliga a proteger eficazmente la vida y salud de los funcionarios que prestan servicios para éste, sino también de la particular relación jurídica que los vincula y la naturaleza de sus funciones que lleva implícita una obligación de seguridad de parte de la Administración”.
Un dato importante para agregar es el siguiente; en este caso, la Corte Suprema ya había condenado en mayo a Eduardo Espinoza Bórquez como responsable del disparo que le quitó la vida al uniformado, a la pena de 10 años y un día de cárcel.
Tuvimos acceso en exclusiva al breve relato de la viuda del cabo Vera, Elizabeth Moris Amaya, quién tiene claro, que nada de lo que ocurra le devolverá a su pareja, pero que esto en algo hace justicia, a la serie de negligencias que ocurrieron previo a su muerte: “es una situación importante para nosotros como familia, y no es por el dinero, sino, por todo lo que hemos pasado, esto es algo de justicia que al menos nos deja tranquilos, nos amilana todo el sufrimiento que tenemos”.
Por: Cristián Carrión Núñez
Fotos: Diarios tropezón y la Cuarta

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