
Pudahuel Santiago de Chile. Seguramente el año 2011 quedará registrado con letras doradas en la historia del club Guacolda, y es que el club de fútbol pudahuelino logró consagrarse campeón en seis competiciones de ocho posibles, donde el más destacable fue el Campeonato General, que es la sumatoria de los campeonatos de todas las categorías.
Los torneos en los que se impuso Guacolda fueron: cuarta infantil, segunda infantil, tercero adulto, general infantil y general adulto
Sin embargo, la historia reciente de la institución, creada en 1954, cuenta más de fracasos que triunfos: hace doce años que el club no salía campeón en torneos de Pudahuel.
Pero, ¿Por qué el club logró revertir la mala racha en los últimos años y triunfar en casi todas las competiciones?
Todo apunta a que el cambio de directorio producido el 2009 fue el detonante del resurgimiento. A partir de ese año, según Manuel Rubilar, tesorero del club, se comenzaron a ordenar las cosas al interior de Guacolda, lo que provocó que la gente volviera a encantarse con el club.
“Cuando llegamos ninguna camiseta era igual a la otra, existían deudas, las dependencias estaban prácticamente sin luz ni agua. Comenzamos a ordenar todo”, dice Manuel Rubilar, que también habla de los resultados de la gestión: “Logramos que el club se convirtiera en un espacio familiar. Antes era un “club de toby”, ahora las mujeres y niños acompañan a los hombres”.
“lo más importante que hemos conseguido es que la gente nos creyera y nos apoyara”, sentencia Rubilar.
El tesorero de Guacolda dice que la directiva actual pretende seguir al mando del club, ya que lograron obtener el apoyo de la gente a su gestión que, para ellos, era fundamental. Sin embargo, dice que ordenar todo ha significado mucho trabajo y sacrificio de la vida familiar, porque los fines de semana los han ocupado para levantar al club.
Al ser consultado sobre las expectativas para el 2012, el directivo señala: “esperamos repetir en lo deportivo lo bien que nos fue este año. Las ganas están y ha llegado gente nueva”.
Por Jonathan Mardones

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