Centro Cultural Rankil y el Grupo Juvenil Santísima Trinidad, entregaron una hermosa jornada de cierre a niños en estado vulnerable

Pudahuel Santiago de Chile.  Son muchos los adolecentes de nuestra comuna que se encuentran en situación vulnerable, ya sea en los distintos sectores de Pudahuel, como también de aquellas fundaciones que trabajan con niños   que están bajo protección. Y a pesar de que muchas veces éstos parecen vivir en el paraíso olvidado, hay distintas organizaciones que trabajan de   voluntaria en una labor bastante admirable: Ayudar y aportar en su recreación; educar a través diferentes talleres y por sobre todo, entregar cariño.

Es el caso del Centro Cultural Rankil que en conjunto con el grupo Scout Centro Juvenil Santísima Trinidad, dieron apoyo durante el 2011 al Centro Crear Pudahuel, organismo perteneciente al Servicio Nacional de Menores (SENAME), que interviene en la comuna, y que el pasado 31 de diciembre cerraron el año con una actividad que contó con la presencia de 60 niños que disfrutaron de distintos juegos, buena compañía por parte de sus monitores, finalizando la jornada con una completada.

Es por esto que el coordinador del Crear Pudahuel, Fernando Romero, agradece el trabajo que se realiza  con estas distintas entidades, mencionando que “me parece fantástico que todos podamos colaborar en esta linda tarea de trabajar con niños que tienen distintas dificultades, y en ese sentido todos hemos podido poner nuestro granito de arena durante este periodo (2011)”.

Pero ellos no están solos, y es que hubo una empresa que durante el año que nos dejó, hizo un importante aporte tanto humano como material, que facilitó un poco más la tarea de entregar felicidad a estos menores. Se trata de Motoboy, una compañía de mensajería exprés, que por iniciativa de su presidente Marcial Silva, aportó con un taller de arte grafica donde los chicos tuvieron la posibilidad de echar a volar su creatividad. Uno de sus funcionarios, Luis Guzmán, agradece ver a los niños contentos.

“La idea es que los niños vea más allá de cuatro paredes y que puedan recrearse y distraerse en cosas buenas. Nos agrada decir que todo es voluntario, es una cosa de amor y cariño a los niños que al final del día es gratificante. Lo único que piden ellos es que los escuchen y que les den cariño, y verlos felices es el pago más hermoso para nosotros. Son las Lucas emocionales”, agregó el monitor.

Niños que por algún motivo se encuentran en estado de vulnerabilidad, pero que Dios se encargó de regalarles cariño y amor a través de personar que dedican su tiempo sin recibir nada a cambio, y como ellos afirman, esperan que el 2012 sea un año mucho mejor.

Por Marcelo Jara

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